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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

11 Diciembre 2006

Ya llegó la guerrilla urbana


La sobrina se ha llevado hoy una alegría difícil de explicar. Resulta que iba ella feliz en su soledad postpuente por el paseo marítimo de Torremolinos, por el final. El día era espectacular, es lo que tiene Málaga, en apenas dos horas habíamos subido ocho grados. Eso sí que es una escalada productiva. Sierra Nevada, al fondo y, las olas, con mucha espuma, tanta, que ya habían llegado esos privilegiados que a la mínima se ponen el neopreno para cabalgarlas. Escuchando a los Pixies. Here comes your man. Ha dejado de mirar al suelo y ha girado la cabeza hacia las vallas publicitarias. Cuatro. Cuatro carteles del PSOE para pedir el sí al estatuto. Al final, ni merece la pena preguntar quién paga eso, porque seguro, le he oido decir a la abogada combativa, seguro seguro que en la sede del PSOE saben como pedir subvenciones para fomentar el debate sobre el estatuto y eso incluye esas vallas absurdas. Bueno, hasta ahí, el ambiente. Ahora, la acción. Apenas unos segundos después de que la indignación subiera por las venas de la sobrina rockerilla, ha visto cómo se paraba un volvo familiar, verde inglés y se bajaba una señora con tan buena pinta que bien podría ser su tía, pero no. Iba armada con dos aerosoles. Pero sólo ha utilizado uno. Se ha subido a una cuba de obra y ha puesto en rojo: "Menos cuento", luego, ha ido a otra valla y ha puesto: "Menos rollo". Cerca, una pareja de extranjeros de esos que viven en caravanas, sacaban el termo del café a la mesita con vistas a la bahía y no sabían qué pensar. No tenía pinta de vándala al uso, con la sillita de un bebé en el asiento trasero y, en el maletero, asomando unos palos de golf. La sobrina ha pensado que ya era hora. Bienvenida, señora, a la guerrilla urbana. Lo pensó, pero no se lo dijo. Ahora, le explica a la abogada, se arrepiente, "porque estamos necesitados de efectivos y de estrategias". "Venga, a pensar", ha dicho la abogada mientras le hacía una señal al camarero.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

jose l san roman

jose l san roman dijo

Berta ,
todo estupendo.Controlas las
visitas ?? Se podria meter un poco mas de
humor en los comentarios ??
Gustavo Adolfo Bequer,claro,pero no era muy
proteston como Larra y Espronceda.Hace casi
200 años ya se quejaban y nada.Verdad es que
entonces el 90% no sabia leer y hoy si
abrazos

17 Diciembre 2006 | 01:49 PM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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