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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

13 Diciembre 2006

Ni Cuentos, ni Aduanas, ni Bellas Artes

Gracias a Muerdemelaboca

Hoy, se han reido. En el periódico del desayuno que ha cogido la abogada combativa de Lepanto, venía que el Gobierno reconocía que no iba a caber en el 18 de julio, la Caleta, o como quieran. Los de fuera han de saber que en Málaga se desalojó el Museo de Bellas Artes para que fuera sede del Picasso. A continuación, se embalaron los cuadros y se colocaron en el ático de la Aduana, sede preciosa del Gobierno central menguante en Málaga. El PP se negó a ceder todo el edificio para ocuparlo con los cuadros tan monos y costumbristas del XIX, pero como la cultura, ya se sabe, es terreno fácilmente abonado para la demagogia, la ciudad se echó a la calle para reclamar que cada cuadro del Bellas Artes tuvieran más metros cuadrados que cualquier mileurista becario y terrateniente de las universidades andaluzas. El PSOE en el Gobierno dijo que por supuesto, faltaría más. La Junta, a su vez, cedía un precioso hotel antiguo de lujo rehabilitado, con el nombre tan políticamente incorrecto de 18 de julio, para sede del Gobierno, aunque cualquiera que pasara por allí, en pleno paseo marítimo, podía pensar que, en fin, iban a estar más apretados, de nuevo, que una panda de mileuristas compartiendo piso. El caso es que para ilustrar un acuerdo que se calificó de "histórico" llegaron Chaves y sus chicas, Calvo y la consejera Mollete, y se pusieron a posar muy Vogue en las arcadas del palacio de la Aduana, todo muy boda y bautizo. Pasaron los meses, explica la abogada a un amigo de fuera, y no se supo nada más. Bueno, sí, que el Gobierno, a cambio del hospital tan mono y tan color albero sevillano, esto último no gustó en la ciudad, le daba a la Junta el Convento de la Trinidad, pasto sucesivo de robos, para instalar allí el Museo del Cuento, qué carajo, vamos a dejarnos de eufemismos. Pasaron los meses, y sólo se sabía que el hospital estaba muy mono y muy vacío. Los malpensados creían que se haría el traslado allí por las municipales. Pero ahora resulta que el Gobierno reconoce en una pregunta parlamentaria que no se cabe allí, pero que si hace falta...El dominó este de piezas no acababa ahí, por cierto, que luego vendría hablar de San Agustín, sede de una biblioteca general que sólo lleva esperando algo así como 15 años. Pues eso, que esto da risa. Que en años, no pasará nada. Y que quedaron muy monos en las fotos de las arcadas. Arcadas.

Tags: malaga

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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