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La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

17 Enero 2007

Sin lapsus

La abogada lo agradece: "Sin disimulos. Sin lapsus. Así ha arrancado la campaña del estatuto. Chaves hablando de coches. Ellos, con un par. Que si hemos cambiado aquel familiar austero, el estatuto antiguo, por uno de tecnología avanzada, europeo, de lujo, lo mejor que hemos encontrado en el mercado político. Tal cual. Está hablando del suyo, ¿no? Porque, vamos, aquí de lo que se trata es de ampliar la flota de coches oficiales, que eso es lo que hay detrás de la fórmula de más competencias". Pero el abogado está absorto, con la mente en la caja tormentosa que pretende Arenas que pase su Obra Social a la Obra Divina de Atencia. "Es cierto que, si muchos de los que acompañan a Chaves en el poder desde hace tanto tiempo, miran al 81, verán que han ganado en el cambio de coches. Aunque hace falta buena memoria para acordarse de aquel entrañable y viejo utilitario. Ahora están tan contentos con el oficial que incluso luego lo intentan comprar de segunda mano. Yo también lo haría. Porque, ¿qué es un político sin coche oficial, de alta gama, tecnología alemana, mal aparcado? Sin él, casi no merece la pena el noble ejercicio de la política. Sin esos caballos potentes, conducidos por chóferes diligentes, seríamos algo así como daneses con buganvillas, un sueño que se marcó Félix Bayón y cuya realización tampoco a mi me pillará viva", sigue ella, inasequible al desaliento. "Si tu sigues con esos gin tonic de Reina Madre a lo mejor lo consigues", dice la señora, pidiendo uno igual.
"Lo de los coches está bien traído por el presidente de la Junta. Ahora no nos venden la moto, nos venden el coche. Y es una parábola perfecta para la sociedad nueva rica en la que vivimos, con miles de niñatos con el volante de un cuatro por cuatro de nombre de indio del Oeste en sus manos, ahogados en letras, o con la tecnología alemana más avanzada adornada de luces de navidad por los bajos. Me temo, de todas maneras, que no sean conscientes de que todo eso se lo deben a un estatuto austero, peleado en la calle. Incluso estoy segura de que no sabrán que ahora avanzarán mucho más desde que en un texto legal se explicará que una pandilla de iluminados de principios del siglo XX dijo que Andalucía era una realidad nacional", él ha vuelto en sí, al sacar ese cigarrillo que pretendió odiar ayer mismo.
"En el 81, efectivamente, yo viajaba en un Renault 18 familiar. Eran tiempos en los que Tráfico nos dejaba ir al tresbolillo y los niños nos peleábamos por ir al lado de la ventanilla y no por controlar el DVD portátil. Claro, que había matrículas con las letras provinciales y aquello daba para muchos juegos en la era previa a la A-92. Nos gustaba aquel coche. Le teníamos cariño y sólo lo cambiamos cuando estuvo muy andado, como las botas de Nancy Sinatra. Lo exprimimos. Creo que no ha pasado eso con el estatuto antiguo. Parece ser, es sólo un rumor, que la Junta tenía incluso competencias en el Urbanismo como para haber frenado los desmanes de los que ahora nos lamentamos. Pues ayer, en una radio de Málaga, una representante del PSOE dijo que el nuevo Estatuto garantiza una Sanidad y una Educación gratuitas. Debe de ser ese el argumentario. ¿Vender el coche? Más bien suena ya, de entrada, a vender el gran camión", era el pintor, que acaba de tomar asiento.

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Comedias

Comedias dijo

¡Ah! ¿Hay campaña? Yo lo único que leo del estatuto es en este blog y en la columna de algún articulista de probecho. En las cabeceras ni palabra, excepto la noticia de que los andaluces no saben que tienen que votar un día de estos un estatuto que la mayoría tampoco sabe lo que es.
Al final: la paradoja. Es más noticia la encuesta que el hecho en sí.

17 Enero 2007 | 11:32 PM

Plaza de la Constitución

Plaza de la Constitución dijo

"Muy nuestro" dicen. Joder, por una vez no mienten.

Muy suyo, efectivamente este bodrio es muy suyo. Muy de Chaves, de Arenas, de Valderas.

18 Enero 2007 | 10:52 AM

Sor Olla

Sor Olla dijo

Tenemos coche y adobado nuevo, también de lujo y letras asfixiantes. La música de excavadoras ya la están tarareando los ladrilleros que comienzan a colonizar las colinas del limonar, zona que están ampliando y reunificando con cargo a una hipoteca de cero interés sobre el medio ambiente. Cuando los arroyos se lleven los Cayenne, X5 y V50 por delante, cuando las aguas reclamen lo suyo, aneguen los garajes de las 1172 viviendas de amor y lujo, esperemos que sin llevarse un niño de llave al cuello por delante, entonces y sólo entonces…

18 Enero 2007 | 12:27 PM

Mónica

Mónica dijo

Uy, qué miedo, Sor Olla. Pues no te compres un piso allí, hija. Un poco de responsabilidad individual, para variar. Además, piensa que, aunque no sea tu caso, a lo mejor hay quien prefiere pagar menos y asumir el riesgo ... o hacerse un seguro. En fin, se llama libertad. ¿Quién somos cada uno de nosotros para imponerles nuestros gustos, nuestras decisiones, nuestros miedos o nuestras manías a los demás? Allá cada cual.

En vez de a hacer relatos mileniaristas, a lo mejor convendría que nos preguntáramos si el tío que vende los pisos en sitio indebido podría hacerlo con idéntico desahogo y al mismo precio si los del solar de un poco más allá pudieran entrar a competir con él en cualquier momento sin necesidad de que le diesen ningún papelito del ayuntamiento. Además, no se si sabes que Triana fue territorio inundable hasta hace bien poco. Y Holanda entera está en territorio ganado al mar, que eso sí que es I+D+i, y no lo que hacen los investigadores burocratizados para Air Bus y demás chiringuitos estatalizados. Claro, que allí no hay que andar pagándoles mordidas a los concejales de urbanismo. E históricamente la gente no se ha criado con la anteojera caciquil –hoy estatólatra- de aquí, sino en la responsabilidad individual propia de gentes laboriosas y dadas al comercio con los otros, a la apertura, en vez de pendientes del designio sapientísimo y las migajas del gobierno.

Los limoneros, hija, en los países civilizados, con las mismas que los quitan de aquí los ponen allá. Y lo hace la iniciativa privada, pásmate. No necesitan mil biólogos progres en nómina de la Junta (es decir, viviendo a su costa) para saber que es agradable y conveniente tener árboles cerca.

Por Dios, que el día menos pensado les convencen a ustedes de que lo suyo es vivir en las cavernas.

20 Enero 2007 | 06:27 PM

Sor Olla

Sor Olla dijo

De lo que hablo es de taponar torrenteras. De cauces durmientes por donde bajan las aguas encabronadas. Recuerda las inundaciones del Rincón de la Victoria y de la decena de coches que estaban aparcados en el arroyo de la Caleta y aparecieron en la playa este otoño. Fue una tromba de apenas diez minutos. Es raro el seguro que te proteja de una catástrofe natural. Efectivamente es una cuestión de libertad porque la Naturaleza hace siempre lo que le viene en gana. Y después a llorar en plano detalle en el telediario.
Una cosa es una solución ingenieril para cubrir un déficit acuciante para el bien común y otra la pura especulación como el caso de la ampliación del Limonar y los adosados de Gibralfaro a costa de los camaleones.
Respecto a Holanda, fíjate si hay escasez de suelo, que en vez limoneros plantan bancos virtuales en los naranjos. Y en eso también tenemos responsabilidad nosotros, porque muchos de los hebreos que expulsamos en 1492 se apalancaron allá. Aquí nos quedamos con la cruz, el honor y la recalificación del cortijo.

21 Enero 2007 | 10:28 AM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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