Sin lapsus
La abogada lo agradece: "Sin disimulos. Sin lapsus. Así ha arrancado la campaña del estatuto. Chaves hablando de coches. Ellos, con un par. Que si hemos cambiado aquel familiar austero, el estatuto antiguo, por uno de tecnología avanzada, europeo, de lujo, lo mejor que hemos encontrado en el mercado político. Tal cual. Está hablando del suyo, ¿no? Porque, vamos, aquí de lo que se trata es de ampliar la flota de coches oficiales, que eso es lo que hay detrás de la fórmula de más competencias". Pero el abogado está absorto, con la mente en la caja tormentosa que pretende Arenas que pase su Obra Social a la Obra Divina de Atencia. "Es cierto que, si muchos de los que acompañan a Chaves en el poder desde hace tanto tiempo, miran al 81, verán que han ganado en el cambio de coches. Aunque hace falta buena memoria para acordarse de aquel entrañable y viejo utilitario. Ahora están tan contentos con el oficial que incluso luego lo intentan comprar de segunda mano. Yo también lo haría. Porque, ¿qué es un político sin coche oficial, de alta gama, tecnología alemana, mal aparcado? Sin él, casi no merece la pena el noble ejercicio de la política. Sin esos caballos potentes, conducidos por chóferes diligentes, seríamos algo así como daneses con buganvillas, un sueño que se marcó Félix Bayón y cuya realización tampoco a mi me pillará viva", sigue ella, inasequible al desaliento. "Si tu sigues con esos gin tonic de Reina Madre a lo mejor lo consigues", dice la señora, pidiendo uno igual.
"Lo de los coches está bien traído por el presidente de la Junta. Ahora no nos venden la moto, nos venden el coche. Y es una parábola perfecta para la sociedad nueva rica en la que vivimos, con miles de niñatos con el volante de un cuatro por cuatro de nombre de indio del Oeste en sus manos, ahogados en letras, o con la tecnología alemana más avanzada adornada de luces de navidad por los bajos. Me temo, de todas maneras, que no sean conscientes de que todo eso se lo deben a un estatuto austero, peleado en la calle. Incluso estoy segura de que no sabrán que ahora avanzarán mucho más desde que en un texto legal se explicará que una pandilla de iluminados de principios del siglo XX dijo que Andalucía era una realidad nacional", él ha vuelto en sí, al sacar ese cigarrillo que pretendió odiar ayer mismo.
"En el 81, efectivamente, yo viajaba en un Renault 18 familiar. Eran tiempos en los que Tráfico nos dejaba ir al tresbolillo y los niños nos peleábamos por ir al lado de la ventanilla y no por controlar el DVD portátil. Claro, que había matrículas con las letras provinciales y aquello daba para muchos juegos en la era previa a la A-92. Nos gustaba aquel coche. Le teníamos cariño y sólo lo cambiamos cuando estuvo muy andado, como las botas de Nancy Sinatra. Lo exprimimos. Creo que no ha pasado eso con el estatuto antiguo. Parece ser, es sólo un rumor, que la Junta tenía incluso competencias en el Urbanismo como para haber frenado los desmanes de los que ahora nos lamentamos. Pues ayer, en una radio de Málaga, una representante del PSOE dijo que el nuevo Estatuto garantiza una Sanidad y una Educación gratuitas. Debe de ser ese el argumentario. ¿Vender el coche? Más bien suena ya, de entrada, a vender el gran camión", era el pintor, que acaba de tomar asiento.

Comedias dijo
¡Ah! ¿Hay campaña? Yo lo único que leo del estatuto es en este blog y en la columna de algún articulista de probecho. En las cabeceras ni palabra, excepto la noticia de que los andaluces no saben que tienen que votar un día de estos un estatuto que la mayoría tampoco sabe lo que es.
Al final: la paradoja. Es más noticia la encuesta que el hecho en sí.
17 Enero 2007 | 11:32 PM