Todo igual, no. Puede ser peor
La abogada y la sobrina me han abandonado hoy con paso ligero hacia la librería de la calle Echegaray. Preciosa, me han dicho, que no todo va a ser mugre. El arquitecto se llama Paniagua, malagueño que vive en Madrid. Ha sido un día muy ajetreado. M
e han pisado satisfechos hinchas del Barcelona, contentos con el partido tan fácil que les puso ayer el Unicaja en el Martín Carpena. La sobrina dice que ha visto hoy a Blanca Ares en su faceta más sexy, pantalón corto minúsculo con taconazos rojos, para consolar a Scariolo. Ha habido también mucho politiqueo. Ha llegado la caravana electoral de Chaves al otro lado del río, ese feo que tenemos aquí que ni nos vertebra ni nada, si acaso nos define como la Ciudad Eterna, en la que los problemas tienen como horizonte el infinito, donde nadie se pone de acuerdo ni siquiera para saber de quién es nuestra historia romana en versión piedra. El caso es que las dos iban a por el Gatopardo. Están últimamente con un afán por culturizarse muy notable. Por eso, cada vez que intentan leer el Estatuto, lo tiran al acabar el Preámbulo. La librería era preciosa, pero Lampedusa no la habitaba. No puede ser posible la perfección. Tendrá que esperar la comprobación de que Sicilia y Andalucía es lo mismo, igual de dormidas. En el periódico anuncian el primer pregón infantil de la Semana Santa. Menos mal que Albert Rivera está en el NH. El abogado dice que necesita escuchar algo así, después de ver ayer ese pelo de Valderas, ese andaluz quiere ser fino imposible, decir que el estatuto garantiza más libertad. Y tierra, y pisos de VPO y un flamenco mejorado, con letras no sexistas. Uf. ganas de un dry martini.


canalsu dijo
Martini, o tienes una pantalla muy pequeña y a poca resolución o lo haces a propósito. Pon el texto con más cuerpo, que no se ve bien, como insignificante. Te explico, hay palabras que empiezan por "Val" y terminan por "deras"…es inútil, no lo veo.
9 Febrero 2007 | 10:32 PM