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La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

22 Febrero 2007

Asuntos internos


La abogada se ha sentado hoy especialmente jodida, por eso antes ha pasado por la barra para pedir una clarita bien fría. No sólo sabe ya de tres amigas a las que el Gobierno ha denegado el permiso de trabajo para las señoras que cuidan a sus hijos, mientras Caldera está de Tour sudamericano diciendo que hacen falta no sé cuantos miles, sino que le ha llegado además una multa de 100 euros por aparcar en la puerta de casa de sus padres en el Limonar. "Es que eso te pasa por vivir en el Limonar", le ha dicho el abogado, que estrena pitillera de plata. "Si vivieras en un sitio más humilde, pues este ayuntamiento del PP no se cebaba contigo por puro afán recaudatorio porque ya sé que me vas a decir que el coche ahí no molesta a nadie, para que luego diga la Bustin que este ayuntamiento mima a los ricos...", concluye, con una calada de esas de Bogart, del que dice la señora que se ha acordado por todo el follón de los polis y los bajos fondos de las minis cortas de las putas de Ronda. "Siempre me ha molado la figura ese del poli de asuntos internos, seguro que se toma el café solo, y sin nadie, quiero decir, y sus compis como si fuera un traidor y claro, ellos, cobrando por proteger a los choris y no al ciudadano honrado. Justo ahora que he leido la descripción que hacía Camba de las mafias en Nueva York:"total, que el frutero se rendía y aceptaba la protección de aquellos hombres, protección realmente eficaz, porque ¿quién puede protegerle a uno contra los ataques de una determinada persona que esta misma y determinada persona?las naranjas sin pepitas, naturalmente, se ponían por las nubes al otro día". Pues en Ronda, lo mismo, pero el frutero eran los choris del trapicheo y los puticlubs, donde seguro que la gratuidad del servicio al cuerpo policial repercutía, como la naranja, en el precio que pagaban los demás. Eso. Asuntos internos, "como el Guadalquivir e Ibarra", dice la señora, "lo bueno de tener a alguien como el bellotari en retirada es que hace estas cosas, ¿qué pretenden, que Extremadura tenga una miniconfederación para el minitramo de río que pasa por allí? Un país en el que el Estado no controla los ríos es un país que se merece a Chaves, por ejemplo. Necesitamos la plataforma ya de Estatuto, Derogación, pero harán falta más copas porque la gente se abstuvo pero se quedó todavía sin la pasión de la protesta".

servido por martinidemar 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

AS

AS dijo

Ayer estuve viendo la exposición de Brinkmann: espectacular. Lo mejor que he visto en Málaga en lustros (¡en decenios!). Cualquier pincelada de Brinkmann hace que estallen las ceramicuchas de Picasso. Desde ya pido que el Museo Picasso se reconvierta en Museo Brinkmann. Pensémoslo bien: Picasso, se diga lo que se diga, es compatible con la caspa y con la horterada obligatoria. Brinkmann no. Uno puede imaginarse a Carmen Calvo al lado de una cerámica de Picasso; pero no al lado de un cuadro de Brikmann. Si Carmen Calvo se situara en el radio de acción de un cuadro de Brikmann, quedaría inmediatamente fulminada, aniquilada, reducida a cascote de cerámica picassiana.

22 Febrero 2007 | 08:39 PM

Bocacalle de Comedias

Bocacalle de Comedias dijo

Buen bien AS. Carmen calvo quedaría fulminada, aniquilada, reducida a cascote de carémica o a enana de las Meninas, que es lo que en realidad es.

23 Febrero 2007 | 12:21 AM

Mónica

Mónica dijo

Y ¿a qué esperan para acercarle a Pixie y Dixie un cuadro de esos? Lo que se lo iba a agradecer a ustedes la cultura española. Vamos, y los pagadores involuntarios de diezmos a los titiriteros -que somos todos- ni les cuento.

23 Febrero 2007 | 02:04 AM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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