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La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

27 Febrero 2007

El convenio de las abejas

Hoy es uno de esos días, dice la sobrina, que merece mucho la pena no hablar de nada de Málaga, porque esto cansa, dice Inés, una amiga de la panda. "Al final absorbe mucho esto del asunto andaluz y yo es que ya paso, ¿sabes? que mañana me vuelvo al hipódromo a apostar y hoy lo que me apetece es hablar de los Oscar, ¿vale?", dice la sobrina, con muy buen color, la verdad nada difícil con estos días y su ocio pagado por el Estado de Bienestar, quepara eso los europeosacaban de decir que son muy felices. Está con su tía, igualmente morena, con los ojos griseshaciendo juego con un collar de nácar de reflejos dela luna en la copa de martini. "Lo del color carne no lo entiendo, siempre me recordará a las bragas esas grandes de las viejas, las de las cuerdas en los patios grises, con lo bonito que hubiera sido el traje de Paltrow en otro color...el de Penélope menosmal que tiraba máshacia el rosa palo,es la diferencia de matices, el rosa palo es muy favorecedor para las morenas y las pelirrojas y el color carne no favorece a nadie...", dice la sobrina mientras le da con el palito al bloody mary. "Ha sido unpalolo de Babel,pero yo lo pasé tremendamente mal en esapelícula y me alegro de que no le hayan dado elOscar a la japo porque me pareció lo peor, aunque ella no tiene la culpa del papel, la verdade hizo lo que pudo...", dice la señora. "Lo bueno de esto, de todas maneras, es que te das cuenta de que mucho rajar del dinero, de la Academia y no todo es marketing, porque Sofía Coppola y su petarda de María Antonieta estuvieron missing total". Llega el abogado y dice que él está muy preocupado porque han desaparecido muchísimas abejas en EEUU. Dicen algunos que protestan por el estrés del cambio climático, que les han acortado las vacaciones sin previo aviso y han visto los millones de almendros en flor antes de tiempo y se han dado el piro. En un principio, les hablaron de Andalucía, de que aquí había un Pacto Andaluz por el Empleo, y estuvieron a punto de pedir subvenciones por hembras explotadas pero les han dicho que empresa en la que la Junta mete mucho dinero, empresa que se hunde y los científicos de Florida no saben si buscarlas ahora en alguna academia de formación de peluqueras por la zona de Puerto Real, pasando los lunes al sol. "Fuera de coñas, es muy grave", dice el abogado, "según leo en el New York Times casi un tercio de nuestra dieta viene de cosas que han polinizado ellas, las pobres, tan importantes y sin convenio colectivo".

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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