
“Venga, otro museo más pal cuerpo”, dice el abogado cuando se sienta en el patio del hotel Gallery. Sé que habla del nuevo museo del patrimonio municipal, o algo así, algo que han tenido que vender inevitablemente haciendo referencias ¿a quién? A Picasso que estás en los cielos, que si inspiración, que si su padre….Dicen que no está mal, y que esto es una gota de lo que ha de venir, que si el museo del vino, del vidrio, de las cofradías, de la denominación malagueña del café, mitad, nube, sombra…Ahora, para propuesta imaginativa de cara a las municipales ese alcalde que se ha propuesto, en Almayate según le escucho a la abogada, arreglarle los juanetes y los callos a todo el pueblo, seguro que consigue hacer una escuela taller de podología y que lo financie Europa. “Hablando de museos”, dice el pintor, “me consuela en cierto modo saber que los políticos andaluces no tienen la exclusiva del gorroneo viajante cultureta, que hay que ver la cantidad de carguetes catalanes que han acudido a la exposición de la eclosión cultural catalana en el Metropolitan, que no ha faltado ni la Mayol, la abogada de la ocupación, ella ocupa su habitación en el hotel de Nueva York con cargo al presupuesto y eso no crea nada de mala conciencia. Por cierto, ayer vi el primer anuncio de la oficina turística de Nueva YorK en una valle y decía algo así como ven, que el euro cunde mucho más ahora, y ni te cuento si ni siquiera es tuyo”. “¿Se preguntaría algún alma de cántaro ayer la cantidad de cargos culturales que existirían en Cataluña cuando a la peña le dio por ser creativa a principios del siglo XX?”, dice la sobrina, molesta con esa raja en el vaquero porque ella no quiere ser como Beckham, pero es una gaita eso de que se rompan justo cuando están más cómodos. La señora llega con pasos lentos, con una bolsa de chocolate y ella también como la Mayol sin remordimiento de conciencia, porque ya se sabe que el cacao es buenísimo para la cabeza y las vitaminas acortan la vida en forma de pastillas. Cuando se sienta habla de Andalucía, y eso que se lo tenía prohibido: “O sea, aprobamos la mierda esa del estatuto, y llega la Calvo con su flequillo domado y dice que amplía el Museo de Bellas Artes de Sevilla, que sigue siendo del Estado –alabado sea el cielo—y que paga las obras que desalojarán del Palacio de Monsalvez a los servicios jurídicos de la consejería de Presidencia, ¿para qué acordarse cuando ella era consejera y reclamaba la titularidad de ese museo? Todo es mentira y yo estoy pasando unas tardes maravillosas con el Gatopardo, porque es Andalucía pura. Y hoy me pone usted una copita de manzanilla, haga el favor, que para esta noche dejaré el Ron Pálido de Granada con las fresas de Huelva”. "Menos mal que en esta ciudad de vez en cuando pasan cosas como el homenaje de ayer a Alfonso Canales, con ese busto de mejor gusto que el de Lopera al lado del árbol ese borracho y él de tan buen humor diciendo que esas cosas les sirven muy bien a las palomas para hacer la digestión. Seguro que sonreía porque nadie había osado a cambiarle la hora de su vermú, como tiene que ser. Más de 80 años, abogado, nada de poeta en nómina del poder con aires de rebeldía muy bien pagada", dice la sobrina.
servido por martinidemar
2 comentarios
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Argantonio dijo
Una cosa. Lo de la financiación europea. Que se acaba, que ya queda poco para que empiecen a vérsenos todas las vergüenzas. A lo mejor es lo que necesitamos, soltarnos de todas las manos, pero de verdad, a lo bestia, hasta de la "España centralista que nos chupa la sangre ", fíjate lo que te digo. Ahí los quería yo ver a todos estos de la Andalucía imparable y la contabilidad imaginativa, a esos que piensan que 17 por x da 17 por x al cuadrado.
7 Marzo 2007 | 07:36 PM