| Mira que teng ganas de oler a mojada, a recién salida de la ducha, pero nada, estas nubes no se arrancan y ,mientras ,me entretengo echando a volar la cabeza con recortes de prensa extranjera. Paso de pensar en lo que se me viene encima, como comprenderán, que si traslados, que si tronos, vírgenes y promesas. Un machaque. Y las sonrisas en los balcones con la copa en la mano. No, no, no. Siempre es bueno volver a Julio Villanueva, uno de esos periodistas de los que no tenemos en España. Fundador de Etiqueta Negra, una revista, sí, de las que no tenemos en España, aunque Julio cuenta con colaboradores de aquí y en ella han escrito desde Savater, a Arcadi Espada o Juan Bonilla. Y habla de que ya no hay pañuelos y es verdad, dice la periodista que me surte de recortes de esta delicia peruana que a ella le sorprendió que su penúltimo jefe le diera un pañuelo un día que le empezó a sangrar la nariz en su despacho. Inmediatamente, se dio cuenta de que era un caballero y que sólo podían venir sucesores peores. A Julio, un distraido, un ensimismado en el buen sentido de la palabra --que bien podía haber sido retratado por Elena Laverón en postura ensimismada, sin duda la escultura que más le gustó a esta periodista el viernes por la noche, en la inauguración--, bien, iba diciendo, que a Julio le gusta, cómo no, el New Yorker y de ahí he sacado esta foto de Chavez, actualmente en una exposición de retratos en Nueva York.Foto de portada para Chavez.Seguramente foto utilizada en algún perfil escrito por Jon Lee Anderson. Amigo de Julio. Es curiosa la fascinación que levanta el caudillo bolivariano en EEUU. Debe de ser que sin traducción suena menos payaso. Ahora hay cubanos que andan un poco fastidiados porque la sanidad, que solía ser buena, ya no lo es tanto, desde que mandan, parece ser, a estudiantes venezolanos a atender a los enfermos cubanos en un curioso intercambio, mientras hay médicos cubanos, por ejemplo, en Sudáfrica, viviendo en condiciones muy duras, en guettos esquilmados por el sida, pero con un sueldo mucho mejor que el que ofrece el comandante. Bueno, ya les digo que divago. Tanto que de repente me he acordado de multimillonarios sudamericanos y me ha venido una inquietante imagen a la cabeza: Felipe González por las playas vírgenes de Bolonia, en una comitiva que podrían parecer futuros inversores. Me despido sin más. Y con pañuelo. Sólo hasta mañana. También deberíamos recuperar las servilletas de tela. Personalizadas. La mía, siempre, con un sello de carmín. Rojo, tan rojo, como el de Marisa Bustinduy, que me da pena desde que me he enterado que Chaves la da como yegua perdedora.
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martinidemar dijo
Menudo perfil estupendo para esculpir tiene Chavez. Dan ganas de encerrarse con Elena en el estudio. Por cierto, si el maestro Alcántara dijo que la media Málaga que merecía la pena había asistido a su homenaje en Madrid yo he de decir que me gustó más lo que vi en el centro de exposiciones de Benalmádena. Los disidentes. Los educados. Hubo solo uno que repitió sarao. Lleva sombrero. No quita, por supuesto, para que caigan bien otros de los que viajaron a Madrid. Pero tanto como para decir todos...
27 Marzo 2007 | 05:09 PM