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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

10 Abril 2007

Fundaciones y fundiciones

Presentado en el Salón de los Espejos el ciclo Ciudad del Paraíso. Martin in the fields. Conciertos semanales, dos, en la plaza de Trafalgar. Vienen. Gusta más esta presentación en el salón noble de angelotes regordetes en el techo que lo de Banderas y sus tronos. Por cierto, muy recomendable, le oigo a uno de mis viandantes, una guía secreta de la Costa del Sol. Olano, periodista de cámara del Marqués de Villaverde. 1974. Grandes descripciones de los tronos de Semana Santa, con su corte de mariquitas, su cachondeo, el obispo abucheado en la juerga que se organizaba en su plaza. También cuenta su encuentro con Manolo, el travesti más famoso de España, en la zona de Camas. Nada hacía presagiar que todo aquello cayera y que en su lugar aparecieran unas imágenes que ahora van de muy serias. Volvamos a la música y Trafalgar. Podíamos tener aquí una orquesta de cámara que tocara semanalmente pongamos en la iglesia de las Esclavas, al lado de la plaza de las Flores. Incluso podíamos tener empresas privadas que quisieran financiar eso. Pero no. La gran trampa de l aFundación Málaga, ha dicho alguien. Yo aporto un poquito y ese paragüas me hace quedar como el gran benefactor. Ha quedado una programación interesante. Teatro Cervantes y la consejera Mollete. Amenaza con algo. Con seguir igual, debe de ser. O sea, sin dar un duro. Porque no está en el consejo de administración. Mire usted, sólo tiene que dar un poquito y ya se arregla todo. Pero no. Fundiciones, fusiones como la del puerto, ese plan agotador que no sale nunca, porque nadie tiene los santos huevos de decir que hasta aquí. Que empecemos de nuevo, que no pasa nada por perder un poco más de tiempo. Que la zona de Pescadería es mucho mejor, para las tapas de después de los conciertos en el Auditorio. Y las guarrerías que se vislumbran, se susurran, de los adjudicatarios, del bacalao que hay que cortar entre los que lo cortan siempre en el puerto, de esos honrados funcionarios. Necesitamos datos. Música, deliciosa la historia del violinista no en el tejado, pero el metro.

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Ollerías

Ollerías dijo

Lo mejor, de no perdérselo bajo ningún concepto, es lo de Kujiken con las conciertos de Brandenburgo, y muy interesante también el grupo de Vittorio Ghielmi (que trae al portentoso Fami Alqahi, palestino de la Macarena, un personaje)

11 Abril 2007 | 04:04 PM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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