Rodeados de aburridos
Estoy rodeada de aburridos. Gente que trabaja, paga a Hacienda, no va a los fuegos artificiales de la feria, lee prensa, abomina de Canal Sur, va a algún concierto del Teatro Municipal –Violent Femmes, por ejemplo--, educa sus hijos sin partirle la cara al profesor y, cuando saca un rato de una jornada laboral intensa, hace un poco de deporte y es capaz de pasar dos carillas de una novela antes de apagar la luz, con el pulso acelerado por el capítulo de Prison Break. Un rollazo, vamos. El otro día, imaginamos la ciudad ideal. Nuestra gran preocupación es la arbitrariedad. Los servicios municipales deberían funcionar lo suficientemente bien como para no tener que pedir el favor de que se agilice un papel, ya sea una ficha urbanística, una licencia de apertura o una de obra. La rapidez y la transparencia son los peores enemigos de la corrupción y el enchufismo. Se acabaría además con los comercios sin licencia de apertura –las gestiones pueden durar hasta un año—o vecinos que viven durante meses en la casa que les ha hipotecado su vida con agua y luz de obra, sin recogida de basuras, a pesar de tener licencia de primera ocupación.
La arbitrariedad también atañe a la circulación. Las multas deben ponerse a todo el mundo que infrinja la norma en cualquier parte de la ciudad. No vale irme al barrio más acomodado a poner multas por poner el coche en lo alto de una acera vacía y pasar de todo en el caladero de votos de cualquier partido, barriadas con mucha densidad de población en bloque, repletas las calles de coches aparcados en doble fila. En este apartado, en nuestro esquema de servilleta, incluimos a los coches oficiales. En nuestro programa, copiado de la ciudad de Leeds, sólo disfrutará de uno el alcalde y habrá otro a repartir por el resto de concejales dependiendo de los actos oficiales del día. A la policía local, además, le daríamos un curso de cortesía y buena educación.
En esta campaña populista, donde se prometen miles de VPO, aparcamientos a bajo precio, tranvías, parques, bibliotecas, centros culturales, de mayores, de menores e incluso considerar jóvenes a los que hayan cumplido 40 tacos, según la propuesta del candidato de CIU en Barcelona, Xavier Trías, se echan de menos propuestas que impliquen cierta disciplina ciudadana, que es una cosa muy fascista. A este paso, acabarán prometiendo subvenciones para botox, fundamental para mantener la autoestima de ciertas adultas de más de 40 años, pero ningún político dirá que será inflexible con el ruido. Luego viene el Supremo y condena a la cárcel al propietario de un bar que atormentó durante años a los vecinos pero nadie pide cuentas al Ayuntamiento. ¿Dónde estaban los inspectores? En ese momento, mientras nos servían un gin tonic, alguien apuntó también que debería ponerse a un inspector a analizar el contenido de las botellas de los bares, porque son prodigiosas las resacas que producen aquí y, sin embargo, la misma marca no lo hace en el extranjero. Otras ideas: Moto con escape libre, decomisada. Macarra en SEAT León amarillo tuneado con el reggaeton a un volumen que llega a Tánger, decomisado también. El coche, no el macarra. Que una cosa es confundir un sano liberalismo con que unos desaprensivos te machaquen el oído y, sobre todo, te despierten al churumbel, que mucho hablar de conciliación y luego viene uno de estos y te estropea el rato con el que contabas para que el niño te dejara leer un poco. Como postdata a este apartado se pidió un reforzamiento de normas existentes: inflexibilidad para que no se hagan barbacoas en la playa, ni se pueda poner música con altavoces, con lo elegante y discreto que es un ipod, ni jugar al fútbol a no ser que sea en una orilla casi desierta. Un programa aburrido. Se me olvidaba: anuladas las subvenciones a las peñas, las cofradías y las asociaciones de vecinos. A lo mejor, se acaba así con las facturas falsas. Y prohibidas las campañas en primavera, que luego llega Miguel Sebastián, le da un subidón hormonal, y saca la a relucir a las amigas de

Damián dijo
Me emociona ver que ha llegado el día en que se exponen estos puntos de vista en Málaga.
Pero chica, tu has empezado a recorrer el camino del autoexilio, el que me trajo a mí a Madrid, y creo que tendré que seguir rapidito hasta París o Buenos Aires.
18 Mayo 2007 | 08:53 PM