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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

25 Mayo 2007

Ibuprofeno o paracetamol

Los votantes del PP en Rincón de la Victoria, si lo desean, podrán pasar el día de hoy reflexionando con una gran resaca, que puede ser la mejor manera, por otra parte, ya que suelen surgir grandes dudas existenciales, como si es mejor el ibuprofeno o el paracetamol. Más o menos la diferencia que hay entre las opciones políticas, una ataca al estómago y la otra al hígado.

Digo lo del PP en ese pueblo malagueño porque, según he escuchado en la radio, prometían barra libre para ayer por la noche, amenizados los pelotazos por la retórica de Antonio Garrido Moraga, parlamentario popular. Todo un plan. Total, que los votantes pueden llegar a hoy como aquellos sabios astrónomos chinos, Fuh y Fah, que cuenta Camba que cuando más se los necesitó estaban borrachos perdidos escondidos en una taberna. Ciegos de promesas en una campaña que no ha sido ni Fuh ni Fah. Hasta la misma urna electoral puede durar la resaca del botellón de Granada. Los que acudan bien reflexionados dejarán la decisión sobre las pastillas para mañana, que hoy estarán más bien pensando en si ron o güiskazo.

Lo más tierno de esta campaña ha sido comprobar cómo el PSOE se sigue creyendo que los vecinos no saben a quién votan en el pueblo de al lado y cómo se las gastan. Ejemplo: con una brocha gorda de los más demagoga, la candidata socialista en Málaga, Marisa Bustinduy –jefa, por otra parte, de todos los socialistas malagueños—ha dicho que ella apuesta “por las personas frente al ladrillo”. Toma ya. No sé si tiene algún estudio sobre la cantidad de sus votantes que viven de la construcción, que los promotores son los que untan y se hacen ricos, algunos, pero el ladrillo, como ella dice, es tan generoso que también da para pagar el sueldo a albañiles, electricistas e incluso a sus urbanistas de cámara. Las personas y el ladrillo. Debe ignorar también lo que hacen sus compañeros alcaldes de Mijas y Estepona.

También ha dicho que la primera medida que tomaría de alcaldesa sería eliminar tantos puestos de asesores municipales que nadie sabe para qué sirven. Me parece bien, pero no me lo creo, sencillamente porque ellos gobiernan en la Diputación. Y para qué contarles. Leí eso justo después de haber viajado a Sevilla, donde gobierna su compañero de filas Alfredo Sánchez Monteseirín. Había huelga de autobuses y, en la radio, pusieron unas declaraciones del vicepresidente de Tussam, la compañía de autobuses. Qué nivelazo, en Málaga, pensé, todavía a nadie se le había ocurrido ese cargo. ¿Quién lo tiene? Pues Guillermo Gutiérrez, consejero de Industria cuando el vertido de Boliden, encargado de celebrar el décimo aniversario de la Expo y ahora, nos enteramos, estresado en ese puesto que, sin duda, le quita horas de sueño y seguro que, además, está fatal retribuido. ¿Cuántos socialistas se ganan así el dinero, en la retaguardia del poder?

Así las cosas, la mejor definición de lo que va esto la dio Rosa Torres, la consejera rebelde de Cultura, la cultureta que se ha alzado en armas contra la oligarquía judicial de la Junta Electoral de Málaga. Dijo la de Antequera que ella iba en calidad de “creyente” a una cita con Paulino Plata en Marbella. Uf, me acordé de Elsa Baeza. “Creo en vos, arquitecto, ingeniero, artesano, carpintero”. Me podía haber acordado de Baremboim, el icono musical de la Junta, que Torres recordó que se había dignado a dar un concierto en Marbella el verano pasado. Me salió Elsa Baeza y pensé con envidia que, en Valencia, en vez de Baremboim, han conseguido que la Berklee School of Music de Boston abra sucursal.

Al final, la mayoría de los que acudan mañana a votar irán de creyentes, alineados con un partido que exige una fe religiosa. Yo volveré a unirme a los agnósticos, que acudiremos con cierto escepticismo, sabiendo que casi todo lo dicho en los últimos 15 días se irá con la primera tormenta de verano y pensaré que, ojalá, en las siguientes elecciones, no me encuentre ya definitivamente entre los ateos que se queden en casa. Ciegos o no, después de la barra libre o del botellón. Ya saben, ibuprofeno o paracetamol.

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Porrón pompero

Porrón pompero dijo

Prime Time jueves. En Canal Su 2 memoria histórica y en Localia Hitler según Leni su cineasta de cabecera.

28 Mayo 2007 | 11:14 AM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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