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La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

28 Junio 2007

¿Ciudad de cinco estrellas?

Bueno, ya sabemos que la Junta quiere que el Miramar sea hotel de cinco estrellas, lo que no vendría mal, pero claro, la pregunta es como sigue, ¿tenemos una ciudad cinco estrellas? Al final es muy duro lo que voy a decir, pero si se opta por lo exclusivo y el lujo, se opta por el privilegio de unos pocos, porque cuando aquello era un hotel de lujo en los 50 pues no había playa delante, sólo unas piedras, pero los clientes tendrían algo parecido a un club de playa. ¿Podría existir Los Monteros sin La Cabanne y con todos los barrios de Málaga delante buscando un hueco al sol y un trozo de arena gris donde poner la mesa y echar la partida de dominó? ¿Querrán los hoteles del Miramar estar en un jardín con una carretera delante? Pudiera ser, en Bombay, por ejemplo, en la piscina del Taj, puedes evadirte de un ajetreo brutal, mientras te sirven un té helado. Lo haces también en la terraza del Oberoi, con sus piscinas y en cierta medida pasa en la del Málaga Palacio, o sea, que sería cuestión de abrir la zona tranquila en la azotea. La pregunta, ahora que estamos todos tan Dylanescos, desde Brian Ferry hasta los del Príncipe de Asturias, está en el aire: ¿Es esto una ciudad cinco estrellas, como las señoras de las canciones de Sabina?
Hablando de otro tipo de estrellas, vuelve Rato a España y algunos lo ven con buenos ojos pero creo que él tiene los suyos puestos en una empresa privada, que menudo marrón entrar a estropear la peor pareja política desde la transición, Rajoy, Zapatero, echándose sangre encima. Claro, el primero pensará que con el marronazo que se tragaron ellos con lo del YAK pues que no va a dejar de pasar esta oportunidad y el segundo, en fin, que hable él de demagogia. Y podemos llegar a la última estrellita: Salvador Pendón reelegido presidente de la Diputación. Por cierto, las pateras llegan a Málaga, creo que el palacio del exalcalde de Ardales se ve desde Africa y a algunos les ha llegado que ahí colocan a todo el mundo. Hombre, si será por demagogia...

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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