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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

23 Julio 2007

Cebrián da en el clavo

No pensaba que el día de la muerte de su amigo, fuera a ser precisamente Juan Luis Cebrián el que diera en la clave de qué es lo que me ponía algo nerviosa de don Jesús Polanco y ya lo tengo, lo dice él, su amigo: "canonizador de demócratas". Ahora que lo pienso, ¿fue él o Iñaki Gabilondo? No lo sé, la verdad. Pero es eso, justo, eso, ¿quiénes son ellos para decir quiénes son o no demócratas? ¿por qué ellos y no otros? Pasa a veces con algunos periodistas de El País. He dicho algunos. Sólo algunos, que quede BIEN claro. Ellos son el periodismo objetivo, el que contrasta fuentes, el académico, el que marca el canon. ¿por qué? Sí, fueron la bomba. Y, en muchos, muchísimos casos, lo siguen siendo. Pero no a la distancia sideral con la que miran a los demás, ese desprecio. En fin, que también es cierto que a Polanco se le ha envidiado mucho y también es todavía más cierto, como decía Gabilondo, que jamás entró a ningún trapo en público, excepto en la última asamblea, prueba de que estaba enfermo y por eso dejó que la bilis fluyera gustosa y sin precauciones. Dijo de Tersch que tenía una contradicción y que sería superada. Pero a él le ha superado la vulgaridad de la muerte que nos atrapa siempre y nos iguala en el cementerio de la Almudena. Como toda la vida, en caja y tumba, nada de mariconadas de esparcir las cenizas por Cantabria.

servido por martinidemar 3 comentarios compártelo

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Rómulo&Remo

Rómulo&Remo dijo

Fue Iñaki Gabilondo el que escribió lo de 'canonizador de demócratas'. Es curioso que pensamos lo mismo: era más una crítica que un halago. Porque, además, decía que ese era el "gran poder" de Polanco: dar pasaportes de demócrata. Creo, sinceramente que El País es un gran diario y ha sido el periódico de la Transición. Uno de los lunares del Gobierno de Aznar fue querer meter en la cárcel a Polanco y a Cebrián, con la ayuda de Capmany, Liaño y otros. Y no sólo por el invento de las fianzas de Canal+, sino porque desde entonces El País cogió un sesgo antiPP y proPSOE irrespirable, del que se está recuperando con el nuevo director. En Andalucía, el sectarismo del periódico como alfombra de los socialistas ha sido clamoroso en estos años y sigue siéndolo. Eso no ha cambiado. En fin, también estamos de acuerdo en lo último: la muerte, como el sexo, nos iguala a todos. (Lo del sexo es una provocación a AS: nos iguala porque es gratis para todos, y tanto ricos como pobres lo pueden disfrutar por el mismo precio).

23 Julio 2007 | 07:21 PM

canalsu

canalsu dijo

La miga es que lo dice denunciando la aparente hipocresía de todos los que se han opuesto o han intentado coger algo del pastel a su santo padre, como en aquella historia de Astérix, La Cizaña, en la que uno de los ministros de César bramaba a sus compañeros de gabinete:
- ¿A mí me vas a llamar traidor? ¿Yo que he denunciado a ese, ese, ese y ese…?

Y lo malo, porque sigue habiendo muchos vivos, es que no sienten necesidad de ser canonizados. Se sienten ángeles, unos. Otros, me temo, apóstoles. Así que nos queda evangelio para rato.

24 Julio 2007 | 07:25 PM

Calle, Martini, que me muero de la risa

Calle, Martini, que me muero de la risa dijo

Sin perjuicio de que soy de las que piensan que el sexo es la ópera de los pobres, y centrándome en la materia, creo que el gran lunar de esta democracia es no haber puesto pie en pared frente a Prisa-Polanco. Recordemos su amable devenir en los tiempos del GAL, que se han alargado, casi en orilla, hasta hoy en dia. Eso marca la verdadera dimensión de un periódico, y no sus historietas de cuando Franco moría de tromboflebitis.

25 Julio 2007 | 02:22 PM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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