Contrastes. Merced. Merdez

Los contrastes es algo que queda muy bien en la literatura de viajes, pero, al que lo toca sufrirlo cotidianamente, no le encuentra el encanto a la burguesía de las cutreces. Esta mañana se han reunido en Málaga 50 CEOS para hacer de Málaga el equivalente de Silicon Valley. Nada que objetar, salvo lo de siempre y quedaré como una pesada: la zona de Palo Alto fue el fruto de benditas casualidades, que a la vista de la trayectoria de sus artífices no eran tan casuales y tenian de común denominador el esfuerzo, el ingenio y la productividad en un sistema que prima la meritocracia. Que el alcalde de Palo Alto no llamó a los CEOS potentes de entonces y les propuso hacer nada. Pero no le pongamos peros a lo que no lo merece. El caso es que puede que uno de los CEOS decidiera llegar ayer a Málaga, porque algún amigo le dijera que está haciendo un otoño precioso, salvo las pesadas de las moscas, que se esconden detrás de las cortinas. Puede que se paseara por la Plaza de la Merced, para ir a ver la casa natal de Picasso, y se encontrara con unas señoras encantadoras venidas de Marbella a vender ropa y zapatos con la que quitarle luego el mono a los drogotas del Proyecto Hombre. Por cierto, casi nadie donó pasteles para la cafetería del evento. Sigamos con el CEO. De repente, ha podido oler a meado. Fatal. Ya no hay allí botellón, pero debe de haber meaditas. Y da un poco de asco. Al CEO le extraña porque, poco antes, sentado en el Café Negro, creía estar en una ciudad muy europea, con los niños entrando en la sesión de teatro infantil en el Albeniz y, un poco más allá, un teatro romano en rehabilitación. No se sabe hasta cuándo. Nuestro hombre ha cogido el coche allí cerca y, según le ha explicado un amigo, se dirige hacia la playa de La Cizaña, por ejemplo, al lado del Parador, para un pescaito bien servido y rico. Atasco monumental en el Parque. Dos y media de la tarde. La gente empieza a hacer la pirula porque no viene nadie por el otro carril. El pregunta y le indican que haga lo mismo y se meta por una calle paralela que se llama el Paseo de los Curas. Atasco. Al final, no hay curas, hay decenas de personas siguiendo a una Virgen camino del Puerto. Los contrastes. Detrás de él, un hombre pita sin parar. Cuando para, vocifera: “Ya está bien de procesiones, hombre, que luego solo cortan un carril para la maratón”. El CEO se pregunta qué tal andarán de tradiciones seculares y contrastes en Palo Alto. Cuando finalmente llega, su amigo está cabreado. La conexión a internet no funciona hoy en su casa. Los espetos, deliciosos, gracias.


martinidemar dijo
Lo de Marruiecos se dijo desde el principio, pero no tenemos acceso, claro ésta, al registro marroquí. Más pistas, por favor. Gracias, Azahar casual.
22 Octubre 2007 | 05:03 PM