Los reyes del ladrillo
La pena es que Tom Wolfe ya escribió una gran novela con un constructor de personaje central. Todo un hombre se llamaba y el protagonista, Charlie Croker. Y también aparecían alcaldes, uno negro, de Atlanta. Ahora, cerca, tendríamos candidatos inspiradores. Ese que se creyó la leyenda infantil de que el pez pequeño a veces se zafa e incluso puede comerse al grande. Y entrar como un elefante y ser un maleducado con gentes más asentadas, como una hermana Koplovitch.
Y todo porque había sido tenido conexiones locales y se enamoró de las pantallas de ordenador de la Bolsa. Es cierto que no era de los que se pirraba por salir en un sarao, más bien al contrario. Sí que se aficionó a las monterías, que es como obligatorio para todo nuevo rico y de toda la vida. Ahora la ruina es muy graciosa, porque más de una decena de millones de euros quedan seguro en el bolsillo. Además, Mario Conde nunca perdió la finca de Sevilla, por ejemplo. Es curioso, nuevos ricos o no, cómo han perdido la cabeza algunos, como si le hubieran dado con un ladrillazo, precisamente. Chófer para que los niños fueran al cole, aviones, todo demasiado ostentoso. Y ellos no son los que van a perder. A lo mejor tienen que coger de nuevo el volante del Cayenne, pero los que pierden son los de los pufos que van dejando. Será interesante la reunión de la que habla calle Victoria.
PD: Siguiendo con el tema de las mujeres como minusválidas, impresentable la propuesta de la Universidad de Sevilla de reservar el 20% de las cátedras a las mujeres.


Calle Victoria dijo
Portillo.
La pena es que los millones se han gastado en humo, en la nada más absoluta. Una orquesta filarmónica, como los mascas de Llanera. Mucho avión privado. Mucho cochazo. Mucho lujo, oropel y tetas operadas. Ninguno ha guardado un puto duro para meter dinero, como sociedad de capital riesgo, en interesantes ingenierías que hay en Málaga y en Andalucía ( aunque parezca mentira, las hay. Barrionuevo, no lo es, obviamente) o abrir lineas de negocio distintas al ladrillo y el adosado. Como la gota fria, han llovido millones y que poquito se ha quedado por esta tierra.
3 Febrero 2008 | 04:17 PM