Dietas mediterráneas
¿Qué pasaría si los políticos y cargos diversos se vieran obligados a colgar en internet los gastos de las tarjetas que les pagamos entre todos? No sólo sería un ejercicio interesante para saber qué tal andan de dietas mediterráneas, también nos daríamos cuenta de la cantidad de restaurantes, sobre todo en Sevilla, que viven de nuestros impuestos. Ahora, con la crisis, las empresas cortan de esos presupuestos de comilonas pero eso no tiene nunca un reflejo en las empresas públicas. Si me apuran, seguro que argumentan que hacen un bien social sosteniendo al sector hostelero de lujo. Hoy, resaca Spitzer, sale un ex concejal de Palma que también pagó las putas con tarjetas. Y, no, calle Sierpes, no pasa nada, como tampoco pasó con aquella excursión también balear a un puticlub que se llamaba Rasputín. Y, vuelvo a mi profe de Derecho favorito, no pasa nada porque no hay ninguna conciencia cívica, porque, queramos o no, la mayoría querria hacer lo mismo. Se me olvidó contar el otro día que en la charla coloquio, finalmente suspendida por el atentado, con Pizarro en Málaga, allí estaba, como no podía ser de otra manera, la fila de coches oficiales y enchufados mal aparcados. Es un detalle secundario que no me deja de escandalizar. A mí. Y a vosotros, seguramente. Pero me temo que a nadie más. Bueno, sí, a la madre de un amigo que trabajaba en Exteriores y se indignó cuando el equipo de Leyre Pajín llegó preguntando que cuando llegaban las visas oros. Y no saben además que lo que mola son las Black Amex. Por cierto, ¿quién pagaría la cena secreta del matrimonio Zapatero Espinosa con la gauche divine? ¿Ellos? ¿A escote?

Manuel dijo
Bueno, la 'gauche divine' es poco de pagar sus festejos. Bien podría decirse que detrás de la contracultura siempre ha habido un generoso padre, pagando el aventurerismo de los hijos; ahora, los hijos son mayores y el padre es el Estado. En países serios, eso no pasa, porque en lugar de una proliferación de inútiles Observatorios, la sociedad civil crea sus propios organismos o asociaciones, encargados de vigilar el gasto público, el cumplimiento de las políticas públicas, etc. Aquí, por más que se proclame lo contrario, la herencia de impunidad en el ejercicio del cargo público ha pasado de la dictadura a la democracia sin mayores problemas. De hecho, es lo que se aprecia a menudo en los dirigentes españoles: el deseo de obtener, a través de la política, lo que la vida no ha dado, ya se trate de riqueza o méritos académicos. Desde este punto de vista, la VISA no es dinero del contribuyente, sino una herramienta para la reparación de una injusticia en verdad histórica: que las sinecuras públicas no llegaran antes. Dices bien, ¡si esos extractos fueran públicos! Soñar es gratis.
13 Marzo 2008 | 03:45 PM