Matices y barnices
Modernizaciones varias. Lean. Imparable. Ayer hablé con una señora que se quedó tuerta después de que le operara un
equipo móvil en Marbella, hala, 60 cataratas del tirón en un sábado y si te he visto, y tú no puedes ver, no me acuerdo. Después del barniz moderno, un matiz igualmente moderno respecto al golf. Lo del antigolf es algo que veo incluso más visceral y poco informado que el antiamericanismo. El informe al que no alude Sierpes y que es un clásico es el de la Universidad de Córdoba donde se demuestra que es más rentable una hectárea de un campo de golf que otra hectárea de un cultivo subvencionado. Pero en el caso de Málaga sólo recomiendo un paseo, hoy claramente no, por el Parador del Golf, con muchos tipos de pájaros, además de liebres saltarinas. Con el Parador va a pasar lo mismo que con un campo de golf que se ha quedado en el medio de Calcuta, o con el Club de Campo y Puerta de Hierro en Madrid, que menos mal que se hicieron en los años 20 porque, si no, ahora serían adosados. Otro tópico: el pijerío. A las cuatro, en el tee del 1, se forman partidas de lo más heterogéneas. Hay incluso profesores de matemáticas de instituto. De verdad. Ojalá España se mezclara como lo hace en ese campo de golf.
PD: Dicen que Arenas no las tendría todas consigo si se presentara Esperanza Aguirre, que no vaya fardando por ahí de conseguir que Andalucía sea un bloque en el voto que, como es secreto, a lo mejor salen las ganas que le tienen algunos a Arenas. Sólo recordar que el acto de campaña del PP donde se congregó a más gente del PP y de fuera del partido fue la comida con Esperanza Aguirre en el hotel Barceló. Es igual de populista que la Villalobos, pero habla un inglés perfecto, podría estar bajando de hándicap todavía más en Puerta de Hierro y no está en la política por dinero, aunque las malas lenguas dicen que a sus familiares no les va nada mal con ella y le salió fatal lo de que llega apretada a fin de mes con seis mil euros. Muchos ahora se acuerdan de la foto del helicóptero.


Manuel dijo
Es llamativo que nuestra época haya sacralizado lo verde, pero excluya de esa categoría los campos de golf, que, desde luego, verdes son. Supongo que opera el extendido mito de la exclusividad, como si el golf no fuera ya otro pasatiempo más de la clase media. Es aquello que decía Tom Wolfe sobre Estados Unidos: que si el tipo que limpia tu piscina se va de viaje al Caribe con su tercera esposa, las cosas no deben estar tan mal. Pero no hay remedio, jugar al golf es derechista y hacer senderismo es comprometido. Quizá nuestro campeonísimo Miguel Ángel Jiménez -socialista confeso, con una colección de Ferraris- podría hacer algo por cambiar ese cliché.
9 Abril 2008 | 02:10 PM