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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

24 Abril 2008

Sin rubor

Hospital Carlos Haya, que no Blas Infante como pretendieron. Seis meses sin aparatos para hacer cateterismos. ¿Qué son? Pues la prueba necesaria para ver bien las coronarias, saber si uno está a punto de infarto. ¿qué hacían con los enfermos? Los desviaban al Materno Infantil y se hacían las pruebas en el aparato de los niños. ¿qué le pasó al otro? Que estaba totalmente amortizado desde hacía años, que había sido un milagro que aguantara tanto sin petar. ¿Qué publica la prensa local hoy? Un comunicado del hospital en el que se dice que el hospital ha invertido 600.000 euros en una sala de hemodinámica nueva. Admitanlo. Son los maestros. Vender algo de un desastre, de una miseria. Aunque siempre tienen que contar con colaboradores, en este caso, el periodista que, disciplinado, copia y pega la versión del hospital y no se pregunta nada más. menos mal que por encima siguen diciendo que se suspenden operaciones por falta de anestesistas. Seguro que en un mes nos venden que el Carlos Haya ha reforzado su plantilla de anestesistas para hacer frente a "nuevas demandas asistenciales". Imparables.

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Capitán Ahab

Capitán Ahab dijo

La prensa, la Sanidad, el Gobierno central, el Chavesato, la Educación, los planes urbanisticos, la Agricultura. Moby Dick es cada vez más grande y más terrible, crece y crece sin parar en tamaño y en maldad. Y aquí en el Pequod estamos cada vez mas y mas consumidos, y cada vez más y más resignados a nuestro destino fatal. Nuestros arpones no parecen causar ningún daño a la gran masa blanca, la profecía se cumple punto por punto.

28 Abril 2008 | 09:53 AM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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