Cambios climáticos y prueba del algodón

Miles de muertos en Birmania, subida de precios salvajes para los que no tienen nada y aquí andamos inaugurando oficinas municipales del cambio climático y secretarías en la Junta, según la reflexión de hoy del consejo del chavesato, que ha parido una secretaría general para ese cometido. Desde que me alcanza la memoria, y una va cumpliendo ya años, los desastres naturales han mostrado una cruel preferencia hacia las mismas zonas. Bangladesh, por ejemplo, se inunda cada dos por tres. Es más, a la naturaleza le ha dado porque en algunos sitios del planeta sus habitantes vivan pendientes del monzón, lo que no quitará para que este año me vaya con suerte a Bombay en plenas lluvias. Aquí, después de recibir a Gore como a un mesías y comprarle masivamente el DVD, pues nos cargamos el Ministerio de Medio Ambiente, por facha porque lo creó Aznar y facturamos a la ministra, ex, de embajadora ante la OCDE, que suena a un curro tela de estresante. El caso es que, como decía mi entrevistado --gracias Sierpes por los cumplidos, pero es que Juan Romero es un tipo estupendo de los que debería haber muchos más en el ecologismo andaluz-- todo coincide con el debate sobre el oleoducto del señor Gallardo. He ahí la prueba del algodón del supuesto desarrollo sostenible socialista. Pues nada, que los culpables son los opositores, que conspiran, según los socialistas. El oleoducto es la ocasíón para que todo el mundo se retrate. Es el momento de que la gente se movilice contra un proyecto de un señor que compra periódicos filosocialistas y que está muy ligado al PSOE de Extremadura. Las refinerías de interior son una entelequia. Que hable Chaves en Huelva, después de recibir la medalla de rociero mayor del reino del mediodía.

Manuel dijo
Para gobiernos como el nuestro, incapaz de detectar en la modernización ecológica una fuente de competitividad y desarrollo económico futuro, la sostenibilidad no es sino un espantajo, que se agita con fines cosméticos, para acallar las conciencias sociales de un electorado ignorante -igual que una película de Ken Loach o la entrevista de turno a una disidente iraní. La sostenibilidad sólo vive en el discurso. Así, un proyecto delirante, como el oleoducto, pasa desapercibido para el votante que se echaba a la calle con el Prestige, porque la imagen de marca verde la tiene comprada la izquierda. Es un asunto de mitología política.
6 Mayo 2008 | 04:32 PM