Ocio masivo
Quise ir a tomarme un campero, pero la autovía estaba colapsada y, pensé en lo que no veía y tenía delante, o sea, en el Plaza Mayor, ese centro de ocio masivo que esquivo porque me espanta la posibilidad de un oceáno de merdellones. Pero ayer tenía gana de masa. Y de campero. Dada la inmensidad del complejo, intuí que habría algún sitio dedicado al bocata malagueño y así fue, enseguida encontré un local que se llamaba...El Campero. Aunque he de decir que nada comparado con los de Mafalda. Así que he pasado de apuntes del natural de Sotogrande, me pudo la pereza, a los del Plaza Mayor, donde la masa mejor se lo pasa. No me lo pasé nada mal. De entrada, hay que admitir la razón de su éxito. En un sitio como Málaga, tiene mucho más sentido tomarse algo al aire libre que en un centro comercial al uso. Y, allí, tienes opciones de sentarte en terrazitas chinas, italianas, de tapas castizas y de montaditos franquiciados, indios y las hamburguesas más universales. Los niños, además, tienen cerca una carpa donde suele haber algo relacionado con la peli del momento, ya sea Kung Fu Panda o el Doctor Jones. Ayer, además, puedo decir que de vez en cuando se veía a gente normal, familias con niños vestidos de niños, incluso con la raya al lado, sin mechas y sin crestitas. También había familias indias y una árabe que daba un poco de yuyu, porque detrás iba siempre la mujer, alta, delgada, pálida, lánguida y vestida de negro de pies a cabeza. Parecía la muerte. La muerte se subió a un Cayenne, matriculado en un taller de Marbella. Debe de ser que inspeccionan todos los centros comerciales de la provincia, que será su rutina en Emiratos. Lo mejor vino al final. En la bolera, mientras hacíamos el macarra en una de esas máquinas de coches que se llama algo así como Fast and Furious, o sea, un peón en paro que tiene que elegir entre la coca y la letra del BMW, llegó una despedida de soltero. El prota iba vestido de presidiario de toda la vida, con pijama de rayas, tenía cara de pringao pero rastras de Bob Marley e iba acompañado de lo que parecía la cuadrilla de su pueblo. Qué pena no tener cámara para haberle retratado en lo alto del toro del rodeo, abrazado a su muñeca hinchable.

El ex de Anna Eva dijo
Jefa,
¡Fantástico! O como diría mi cada vez más añorada Anna Eva, "UTMÄRKT""! Lo confieso, no lo oculto..Anna Eva....¡La adoro! "Sadant är livet!" La Divina Nórdica. ¿Quién la llamaba así? Ahora si me vendría bien una frase del compañero Salustio. ¡Latinistas! ¿Dònde estáis? ¡¡A mí la Legión!!
Vuelvo a tí, Jefa. ¡Eres única! Sólo tú, Caudilla de las Calcinadas Españas del Espíritu, eres capaz de engancharnos, aprisionarnos, encadenarnos, con la historia de tu safari por Plaza Mayor. Cuando voy por la "motorway" de mi irredento pueblo a Málaga, me preguntaba cómo sería esa especie de Samarkanda de las llanuras siniestras de esta tierra sin aguas limpias, tan diferentes de las del pueblo de mi Anna Eva. Plaza Mayor. El último horizonte. La próxima vez pararé y recorreré sus espacios, como en un "Bloomsday" malacitano, con el "print" de tu Ocio Masivo como un báculo en las encallecidas manos del peregrino.
Los fuegos de Agosto siguen ardiendo sobre el asfalto y las chapas de los coches. No apagues tu luz equinoccial, Jefa,
10 Agosto 2008 | 06:08 PM