Casi que me quedo aquí
Mantiene Manuel que en España los lazos de clan nos hacen ser peores ciudadanos. Pudiera ser, pero creo que no van por ahí los tiros. No es ya un secreto mi admiración por EEUU, pese a que Zapatero ahora se confiese también gran fan. Tengo familia y unos primos desperdigados por debajo de la falla de San Andrés con hijos que sus abuelos ven rara vez, teniendo en cuenta que viven en Boston. Todo esto da gran movilidad laboral, cierto, hasta el punto de que leíamos ayer que todos los días, conviene repetir, todos los días, 50.000 estadounidenses cambian de trabajo, pero creo que hay muchas mujeres que están optando por hacer una secta de las stay at home, mums sin darse cuenta de que muchas veces no pueden hacer otra cosa, sin servicio, sin abuelos y con guarderías a distancias de mucho coche. Últimamente he entrado en contacto, gracias a la red de cotilleo de facebook, con antiguos compañeros de colegio en Seattle. Ninguno tiene hijos. Se lo empiezan a plantear ahora. Me preguntaron qué hacía yo para seguir pariendo y trabajar. Les confesé que pago a una señora maravillosa que cuida de mis hijos, aunque, puntualicé, sabía que allí no era lo normal. Me contestó Jon y dijo que allí, esquina noroeste progre del país, que alguien cuide de tus hijos es "socially obnoxious". Todavía no le he contestado, porque estoy en plena meditación del asunto. Parece ser que sólo las millonarias despreocupadas de Park Avenue y casa en los Hamptons se permiten ese lujo. En Frankfurt, los españoles que trabajan en el banco se pasan el teléfono de chicas polacas que planchan sus camisas como si fueran camellos a los que comprar hachís porque dicen que los alemanes, aún pudiendo pagarlas, lo ven francamente mal. Ya digo que estoy en plena reflexión de este tema, pero creo tener bastante claro que pagar bien por tareas que me pondrían de mala leche si tuviera que hacerlas además de trabajar no me convierte en una suerte de señorita fascista. Las Mitford tuvieron la misma nanny durante muchos años y la adoraban. En fin, que todavía creo que el ambiente de laxitud moral de este país puede tener ventajas. Me quedo aquí, sobre todo si es cierto que Almudena Grandes se va a México a vivir. Menos mal que le han contestado Muñoz Molina y Terstch. Por cierto, invitados estais, porque es algo muy de Berlanga, en agosto, primer sábado, Legarejos, pedanía de Puebla de Sanabria, procesión de Erundina, beata familiar asesinada en los prolegómenos. Una verbena de pueblo castellano de lo más agradable con el bocata de tortilla, que no morcilla que, como dijo Grandes, es invento español hecho con sangre y que se repite siempre.

Manuel dijo
Bueno, matizo: los vínculos de clan sin educación suficiente para permitir contemplar la pertenencia a la ciudadanía como un espacio desfamiliarizado. O sea, que si fulanito se queda en su casa hasta los 30 y después consigue un empleo a través de su padre, que lo ha obtenido por medio de su otra familia -el Partido-, pues sí, creo que hay una suerte de simbiosis perversa entre familiarismo y clientelismo que impide la creación de ningún espacio público digno de tal nombre.
26 Noviembre 2008 | 02:19 PM