Propósitos y paisajes
A los que tienen fuerza de voluntad, los que no la tenemos les parecemos unos seres débiles, merecedores de sinos desfavorables. Se empeñan en hacer experimentos que justifiquen su punto de vista. Se creen que la voluntad es un músculo que necesita ejercicio y pueden tener razón. Ahí está el estudio de los niños a los que se les daba una chuchería y se les decía que, si aguantaban diez minutos sin comerla, le darían otra. Hicieron un seguimiento y resulta que los que aguantaron sacaban mejores notas. Para los que carecemos de ese motor de lucha engrasado la universidad de Yale tiene un servicio on line muy cachondo: usted pone un dinero en depósito y se impone un plazo para su objetivo, ya sea dejar de fumar, perder diez kilos o dejar de ver para siempre Canal Sur. Si llega el día y usted no ha cumplido, la universidad se encarga de donar ese dinero a obras de caridad pero aconsejan, por ser más efectivo, que se dé a una causa que le resulte vomitiva, como para un liberal dar pasta para la biblioteca que se hará en Tejas Bush cuando se vaya. Los hay tan enganchados a internet, dice un artículo del Atlantic, que son capaces de quitarse el modem y automándarselo por un servicio de mensajería, lo que les garantiza un mínimo de 24 horas sin correo ni blogs. Podían haber probado con tener un mínimo de dos hijos en perpetua pelea. Nuestros políticos bien podán apuntarse a lo de Yale. Si este año no consigo dejar de hablar de cuestiones territoriales, de crisis neocon, de la Iglesia y no me centro de una vez en la educación perderé ese dinero que he puesto en la web y, además, me iré a casa a buscarme otra vida. Pero normalmente esa otra vida es el Parlamento Europeo, para el que habrá elecciones en este año de estreno. Los demás podemos hacernos trampas y proponernos objetivos fáciles: no olvidar que la Hendricks necesita del hielo muy picado y el pepino, además de la tónica; cuando la costa nos desespere, recordad que es fácil coger el coche y empezar a subir por Gaucín para cazar paisajes que creíamos desaparecidos y que la crisis preservará unos años más, reciclar lecturas olvidadas en estanterías familiares, como el futuro de España y los españoles, la correspondencia de Ganivet y Unamuno, para tener presente que, por mal que pinten las cosas, nunca merece la pena dejar tu vida en un paisaje helado. Hemos estado muchas veces muy mal. Siempre nos la hemos apañadado para salir y casi nunca gracias a los cuatro que vociferan. Así que, efectivamente, los que nos critican a los débiles tienen razón: esfuerzo, sudor y perseverancia. Fuerza de voluntad para salir de esto y el disfrute gratis de paisajes y temperaturas mucho más templadas que las del agua en las que se ahogó Ganivet en Riga.

Capitán Ahab dijo
La voluntad está sobrevalorada. Con esfuerzo se consigue todo, dicen. Con esfuerzo lo único que consigues es desriñonarte.
La humanidad, partiendo de la nada y con su sólo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria. Groucho Marx
Para el 2009, deseo que acabe la serie esa de postales del más allá que nos estás poniendo. Por Dios, esa niña merece tener leucemia.
Maldita Navidad.
2 Enero 2009 | 12:48 PM