Café de puchero
¿Qué pasaría si nos hiciéramos todos proteccionistas, como Obama, que se ha fijado en las palabras de Sebastián? No me refiero a ese proteccionismo de protégeme a mi chico, que vale mucho, y la plaza de profe en Jaén se la das en Granada, que al pobretico le encanta la tortilla de mamá. No, de ese andamos sobrados. O, anda, Paco, dame una subvención multimillonaria para mi impresa innovadora totá antes de que se me vaya al garete. Habría tan pocas cosas que podríamos comprar made in Spain que deberíamos gastarnos el dinero en, como dice el capitán, apadrinar a un parado andaluz. Pero, para ser más anglosajones, no nos deberíamos limitar a darle un poco más de dinero y ánimo, deberíamos darles unas clases de inglés, o de ordenador y que ellos nos entretengan con el dominó y las cañas. Aunque, según publica hoy El Mundo, lo que tenemos apadrinados casi todos es a un funcionario español: nos sale a 2.000 euros por barba y año, así que si la próxima vez alguien le trata mal en una consejería o ayuntamiento, digale exactamente lo que nos cuesta. Hablando de proteccionismo, hoy en Madrid ya no se hablaba de espías porque la gran noticia era el desayujno antequerano que se celebraba por la mañana. Ese proteccionismo mola, por ejemplo, de desayuno mollete, aceite y tomate. Pero, claro, llegamos al café y ahí ¿qué hacemos? El peor café que he tomado en mi vida era cuando vivía en Sevilla y en muchos sitios había Catunambú. Desde entonces, en cafeterías, muchas veces opto por el sobre de nescafé, que nunca falla, antes de ese aguachirri con pinta de mandarte al baño en segundos. Pero, claro, Nestlé es una multinacional y es fatal, de las peores, creo que por un voluntario de la liga de la leche que tenemos aquí dándonos el tetazo para que no demos el bibe, en Africa ellos tienen a no sé cuantos convenciendo a las negritas de las bondades de la leche en polvo. Los que han sucumbido a la Nespresso, a la basura. Las italianas de toda la vida de rosca no sirven tampoco. Aquí, café de puchero.Lo peor que llevaríamos sería lo del cine, sin duda, e incluso la literatura. Es que me niego a pensar en las repercusiones en nuestro ánimo. La comida no estaría mal, la verdad, recuperar las lentejas y los garbanzos con espinacas, o ese cabrito que me dijo el otro día un amigo que "todo el mundo" va a tomar a Canillas de Aceituno. Pero sin duda lo peor de todo es perder la esperanza en poder importar a políticos. Teniendo en cuenta que "importar" en los partidos que padecemos significa no haber pasado por las juventudes patéticas. Y ellos sí que son proteccionistas, aunque lleven BMWs y Audis, según Zapatero, hechos en España.

New Yorker dijo
Jefa,
¿Sabes que ya no leo periódicos españoles? Con tu blog y especialemnte tus posts, verdaderamente no los necesito. Lo siento por ellos, pero mis necesidades aquí de info de España son muy limitadas. Y el "Feeling" - lo más difícil y lo más importante - me lo tomo a diario, como un buen café, en tu blog.
Estoy con un libro que creo te encantaría leer. La correspondencia entre los dos gigantes de la poesía americana del siglo pasado.
WORDS IN AIR: THE COMPLETE CORRESPONDENCE BETWEEN ELIZABETH BISHOP AND ROBERT LOWELL. Edited by Thomas Traviano. Editores en USA: Farrar, Straus and Giroux.
30 Enero 2009 | 04:54 PM