Sistema inmune
¿Por qué nos cuesta tanto escuchar lo que nadie quiere oir? Por cierto, esta foto está puesta para mortificar un poco al capitán, mientras de fondo, donde escribo, suena la banda sonora de Sonrisas y Lágrimas. De nuevo, otro artículo sobre lo malo que es el exceso de higiene en los bebés, que no será el caso de los míos, a los que he permitido desde pequeños que cogieran el chupete del suelo y que se metieran casi todo lo que quisieran encontrado en aceras, mesas sin limpiar de restaurantes, etc. Por ahora, ninguna alergia ni intolerancia a la lactosa. Aquí dicen algo parecido. Tenemos que fortalecernos con virus. Con crisis. No podemos esperar que estén ahí todo el rato papá y mamá para desinfectar. Seré merdellona, que es lo que pega: si hay que cagar la intoxicación, pues nada, a eliminarla. Cuando dejemos de deificar a los supuestos responsables de todo, puede que sea el inicio de una revolución civil, como pronostica Leopoldo Abadía desde San Chirico en El Confidencial. Para eso, claro, Manuel dirá que hace falta algo civil. Fui ayer a un juicio, a la Ciudad de la Justicia. Había cientos de criaturas esperando su turno para entrar en las distintas salas, anunciadas como puertas de embarque en la T4. Nadie. Repito: NADIE leía un periódico, ni abogados, ni víctimas, ni culpables. Había un quiosco en la puerta, pero en primera línea tenían muchas chucherías, algo me imagino que útil para callar a los gitanillos que seguían con el chupete en la boca a sus madres, en zapatillas de andar por casa y bata --¿alguien leyó la historia de Paqui, la traficante de Palma, en El País, con sobornos de 100 kilos a la policía--. Una vez en la sala, me di cuenta de que uno de los integrantes del tribunal estaba dormido. En fin. Pues sí, con esos mimbres hay que inocularse un virus y darse cuenta de que salimos de ésta solos, pero es cierto que ayudaría si no te llegara la carta de un bufete contratado por un banco que amenaza con llevarte a los tribunales por un supuesto descubierto de 18 euros de una cuenta que cerraste hace cinco años. Si el Ayuntamiento no se empeñara en volver a mandarte el impuesto de circulación de una moto que no es tuya. Tenemos que comernos muchos marrones para que el sistema inmune rechace la indiferencia hacia todos esos que cobran de nosotros y se amueblan los despachos como esos nuevos ricos que han ido cayendo. Dicen una malagueña por el mundo en Sur que en Suiza, los bancos han escrito pidiendo perdón a sus clientes por las políticas arriesgadas. Aquí, frente a los políticos y funcionarios, corderitos y cuando somos empleados tampoco sabemos muy bien qué es eso del cliente. Botín, con el micrófono abierto, "cómo aplauden los cabrones", refiriéndose a lo bien recibidas que fueron las palabras de un accionista disidente. ¿Alguien tiene la cifra del agujero de Banesto cuando se intervino? Y en todo este discurso de la banca, siento coincidir con Sebastián, pero es que también se coincide con Krugman. 

Ibn Hafsûn dijo
Señora Anfitriona,
Por la nobleza helénica de su nombre me permito apelar a la esencia de su mensaje. En misiva dirigida al Agente Andaluz del Conocimiento lo he registrado en el post anterior, hace escasos minutos; lo rescato en dos lineas:
El ideal germánico-helénico-fatimí que pudo haber sido esta tierra, todavía irredenta, lo acaba usted de definir en su post a cuyos pies respetuosamente estas lineas escribo.
Se lo decía al Agente Andaluz del Conocimiento. El día que el FAL del aguerrido e incansable Capitán se una a las huestes gótico-fatimíes, empezará la Edad de Oro que todos anhelamos.
El aquelarre que usted nos ha descrito en el soi-disant Mega-palacio de Justicia nos recuerda que el tiempo se acaba. Y las hordas saltan ya por las desfallecidas almenas de nuestras últimas defensas.
3 Febrero 2009 | 05:40 PM