Aportaciones
Entremos a ese trapo, capitán. Además, rejuvenece. Porque parece que el desastre empezó hace unos pocos años y no, ya viene de cuando nosotros teníamos 18. Llevo años desaconsejando estudiar Periodismo a no ser que seas como fui yo: cabezota, porque ese consejo también me lo dio mi padre, y al menos estés dispuesta a estrujar Madrid. Desde luego, Periodismo en Málaga es que me parece ya horrible. Claro, suena a niña pija, tú que pudiste ir a Madrid, salir corriendo, pero es que si no pudiera tengo claro que haría...Manuel, puede que Derecho. O Historia. Dicen que ahora es peor, tengo una amiga que ha vuelto a Salamanca y dice que hay asignaturas nuevas tipo "periodismo de precisión" y que parece una crueldad parida por cuatro porretas pasados de rosca. Un día volví a nacer. Ibamos camino de Toledo, escuchábamos a los Doors y yo le iba contando a la parte contraria, que sufría repitiendo con una asignatura primero de ICAI, que el loco de teoría de la comunicación nos había dicho que las leyes de la termodinámica regían la comunicación. Pues mucho era así por lo que inevitablemente acababas jugando al mus en la cafetería, convenientemente ahumada. No era mi caso, siempre con pánico a caer en la ludopatía de algunos miembros de la familia. Hubiera podido hacer perfectamente cuarto y quinto a la vez, pero preferí seguir con las conferencias, los ciclos y a poner cara de interesante cuando en el cineclub de los colegio mayores hablaban de Fassbinder. Tenía tres horas de clase al día y no recuerdo a un solo profesor que mereciera la pena. Ni uno solo. Es muy triste. Recuerdo a asociaciones de estudiantes mayores con pañuelos palestinos. Paredes llenas de graffitti. Ayer justo lo hablábamos: ¿cómo hacen los americanos para no suspender a casi nadie? Aventurábamos que la pasta era un factor de disuascíón. Sí sabes que estás costando una pasta a tus padres, te aplicas un poco. Aquí cuestan un huevo al Estado, pero ya sabemos que ese dinero no es de nadie. En Alemania, dicen que las universidades son muy baratas pero es difícil entrar. Aquí, entra todo el mundo y es barata, uan fórmula idónea para el fracaso. 

Capitán Ahab dijo
Jefa,
Y no te apenas de perder ese tiempo? Hay cosas que se pueden hacer con 18 y los bolsillos vacíos y no se pueden hacer con 23 y una licenciatura. Por ejemplo ser escritor. Yo siempre digo que un periodista es un escritor con hipoteca.
Ser licenciado te cierra muchas puertas. Eres licenciado, no puedes tirar tu vida por la borda. Así que te buscas un trabajo, te compras una casa y tienes una vida de manual.
Pero si tienes 18 y no estudias, tienes libertad para pasar el día leyendo, frecuentando gente interesante y escribiendo. Y nadie espera que tengas un buen trabajo, ni una buena casa, ni nada de nada. Lo cual te deja mucha libertad para hacer algo realmente provechoso.
No?
6 Febrero 2009 | 03:15 PM