Evolucionamos, o no.

Que las especies evolucionan es un hecho que estos días se ha convertido en mantra gracias al aniversario del nacinmiento de Darwin, ese adolescente conflictivo que acabó siendo una gloria de la ciencia, para consuelo de padres desesperados en la actualidad. A algunos nos gustaría que evolucionáramos más, porque los cachorros humanos siguen tardando mucho en valerse por sí mismos, previo paso por la fase de subvención del botellón o de la droga, que esta semana hemos sabido que la policía local ha mandado más cartas a padres de menores pillados con pastillas, coca o porros que con alcohol. Tampoco entendemos el trabajito que está costando que desaparezcan las muelas del juicio o los dedos de los pies. Pero evolucionamos, aparantemente. Por ejemplo, con los robos. En los años del hambre de la infancia de nuestros padres, se robaban gallinas. Ahora, parece ser que son cerdos, según las denuncias que está habiendo en el norte de la provincia. Entran en las pocilgas de engorde --todavía no se sabe si están yendo a por los de pata negra-- y allí mismo proceden a la matanza, sin cachondeo y sin que corran los copazos y la sangre. Luego, los montan en los coches y tienen guisos para unas cuantas semanas, si el congelador es grande. Los robagallinas han evolucionado a robamarranos. Hay otros personajes, sin embargo, que muestran cierta querencia a las tradiciones. Ahí está el carnaval malagueño, casi 400.000 euros de presupuesto --eso da para unos cuantos cochinos-- o la cacería de Garzón y de Bermejo, por ejemplo. No hay fotos de esta excursión, pero, de haberlas, tendrían que ser en sepia o blanco y negro, en los mismos montes donde cazó tanto el Generalísimo. Mañana, podremos ver, sin embargo, una extraña mutación: al PP, víctima propiciatoria de la cacería de Garzón, reconvertido en sindicato de los parados, pidiendo a la Junta que baje de las nubes. Pero ningún científico, ni siquiera Darwin, podría demostrar la hipótesis de que muchos gritos contra el paro sirvan para crear empleo. Los escépticos con la política pedimos que dejen de discutir sobre galgos o podencos. Hay gente robando cerdos.


Alphonse M-H dijo
Chère Madame,
Continuamos con nuestro admirado Darwin. En realidad en el ancien régime todo era más atractivo. Una pirámide cuidadosamente estructurada para poner, como en una tarta de boda, al Rey de la Creación (nosotros). Por encima de nosotros, sólo estaba Dios.
Ahora todo se reduce a una lucha brutal en una jungla siniestra, con dos únicos objetivos: la supervivencia y el éxito reproductivo. Épouvantable!
13 Febrero 2009 | 07:46 PM