Zospesha

Era Pendón y no es cuestión de ser machista y meterse sólo con el acento de Maleni. Estábamos desayunando cuando Pendón dijo lo de "Zospesha" sobre su arquitecto en diputación, señor, por cierto, al que debemos estar casado con una señora que ha construido la única casa decente en las faldas del Gibralfaro. Le dije a mi mayor, "niño, déjate de inglés y aprende a pronunciar esto, que es realmente difícil: zospesha", si quieres llegar a presidente de la Diputación". Claro, ya sabía yo que vendría la siguiente pregunta: "¿Para qué sirve una Diputación, mamá?". Miré tierna a Blasita, que como siempre estaba dormida, y le dije al mayor: "Tu hermana, que la ves ahora tan pizca, se hará mayor, irá a Corporación Dermoestética, si no puedo evitarlo, y esa pregunta seguirá sin respuesta, a pesar de los avances en nanotecnología". No quedó muy satisfecho. Al final le dije, "¿Sabes ese edificio que hay en el paseo marítimo enorme, como envuelto en una malla?, eso es la Diputación?". Me miró con esa cara del chiste de "maestro, te queremos por lo bien que te explicas". Me quedé pensando en la zospesha de Pendón y yo tengo las mías, claro. Que las casas no crecen como hongos. Me acabo de enterar de que el colegio de arquitectos no tiene por qué informar sobre la legalidad urbanística, vamos, que puedes decidir plantar una casa en el Parque de Málaga y ellos sólo pueden certificar que no se te caerá, a pesar del picudo rojo. Se ve que el niño le siguió dando vueltas a su zospesha en el colegio. Allí le recogí y antes de que pudiera hablar le di la enhorabuena a la profesora de chino porque su hija cantó y tocó el piano realmente bien en la celebración del año del buey. Me dice que está en la Universidad de Shangai. Curioso. Sus padres aquí, donde llegaron a buscarse la vida, y la niña se vuelve allí a lo mismo, después de ver la opción de la universidad de Málaga. No me extraña, y menos después de leer a nuestro amigo Manuel en la tercera de ABC. El niño, ya en el coche, me sigue preguntando: "mamá, ¿por qué hacen edificios enormes para algo que no se sabe muy bien para qué sirve?". En el primer semáforo, le pasé un periódico de hace un par de días y le dije que mirara una noticia sobre los nuevos edificios de la Junta al lado de Santa Justa, firmados por los mismo arquitectos para albergar consejerías, sin saber exactamente cuáles. "¿De la Junta, mamá?". "Sí, hijo". Entonces, se puso a recitar el poema de las tres cosas más inútiles del mundo, el clásico de la luna de día, la lluvia en el mar y la Junta de Andalucía. "¿Cuántos euros cuesta eso, mamá, 3000, una hucha llena?". "Un poco más, hijo". Entonces nos pusimos a hablar del Atleti-Real Madrid, que es mucho más interesante. Cuando llegamos, Blasita seguía frita, espero que no en el proceso de negación de la realidad del mundo al que acaba de llegar. Me alegré de que no voy a tener que ponerle de madrugada a The Cure, como hice todo el rato con número dos.

callesierpes dijo
¿Tan difícil es que entiendan esto los políticos?:
Suele decirse que la economía española no genera suficientes puestos de trabajo cualificados para el conjunto de sus titulados, pero se me antoja que pasa exactamente lo contrario: la sociedad española no produce profesionales lo bastante cualificados para modernizar el sistema productivo.
Gracias Sra. Martini por llamarme la atenvción sobre el artículo.
5 Marzo 2009 | 05:21 PM