Palos y zanahorias

Lo peor de algunas promesas, es que las cumplen, como aquella frase de Santa Teresa y las plegarias. Me entero hoy por el periódico que la Junta ha cumplido aquello de darle una paguita a los niños que sean buenos estudiantes en secundaria y tengan recursos económicos limitados. Recordemos que mantenían los jerifaltes junteros que muchos niños se echaban al tajo obligados por las circunstancias económicas de sus casas. Lo irónico del caso, hoy más, es que se ignora a qué tajo se van a echar a trabajar. Pues nada, 600 euritos. Y miro a esos niños de la India, con hambre de prosperar y aprender y sé que estamos listos de papeles. La noticia de arena es que el Supremo ha anulado el decreto ese que permitía pasar de curso con cuatro suspensos. De nuevo, el PP anda desenfocado. Malgastó energías en Educación para la Ciudadanía --¿Puede dar unas clases el alcalde socialista de Baena que, según las escuchas, camuflaba pagos a putas de Banús como donativos a las cofradías?-- y no puso el acento en la Educación a secas y ahora, con lo del aborto, se está empeñando en lo de los 16 años en vez de exigir, como ha explicado muy bien Germán Saenz de Santa María, que se acuse de asesinato a aquella que aborte más allá de la semana 22, un periodo más que suficiente para haber acreditado peligro de la madre o del niño. En el fondo de las dos cuestiones está el sentido de la responsabilidad, para estudiar y para no quedarse preñada, perspectiva que a mí me provocaba pánico a esa tierna y estúpida edad. Lo hemos debatido muchas veces, ¿cómo se consigue? ¿Se podría inyectar? ¿Qué influye más, amigos o familia? ¿Hay un órgano cuyo tamaño variable, por descubrir, en el cerebro determina lo responsable que se es? Lo que es cierto es que medidas como las de la Junta no animan, la verdad. Ese dinero, ¿lo cobran los padres o los criaturos? En los dos casos, mal. Si son los primeros, seguro que algún chorra puede acusar a los progenitores y a la Junta de explotación laboral de un menor y, si es el segundo caso, ¿no podría un padre razonable, yo lo haría, acusar a la Junta de injerencia en la educación de sus cachorros? ¿Quién es la Junta para fijar los palos y las zanahorias? Igual que odio cuando en Málaga dicen "Pues el Ayuntamiento de Sevilla lo hace más o peor", en este caso no me vale que alguien esgrima que es una medida que también puso en marcha Bloomberg en el sistema educativo de Nueva York.

Manuel dijo
España es un país en decadencia irremediable, sin ningún impulso reformista. ¿Cómo puede el Tribunal Supremo de NINGUN país tener que pronunciarse sobre algo así? Es grotesco. Bueno, pues va un pedagogo de El País y dice que la sentencia es un error. Así, no hay manera. Y esto de pagar a los que hacen bien lo que deberían hacer bien por su propio interés -que redunda en el interés colectivo final- es otro paso hacia la tutela pública del comportamiento privado. Un disparate.
Hoy no tengo tiempo, pero ya comentaré aquí qué reacciones he encontrado en clase charlando con mis alumnos sobre el tema Bolonia.
11 Marzo 2009 | 06:08 PM