Delfines
Nunca me gustó demasiado Carme Chacón por una estupidez, he de reconocer. Por exactamente lo mismo que tampoco me gusta Pe: las dos transmiten la sensación de no saber vivir sin un estilista a mano. Mucho más Carme, claro, porque la llevamos conociendo desde hace tiempo y no cuela esa transformación. En su día pensé que la idea de Zapatero había sido buena, la de poner al PSC al frente del Ejército y ver qué tal le sentaba eso de gritar Viva España. Enseguida se vio que le había cogido el gustillo. Ser ministra de Defensa debe de molar mucho: estás rodeada de hombres bastante bien formados, educados y vas a Kosovo y con eso de que te crees que estás buena pues, además, te sientes un poco como Marilyn saludando a las tropas. La operación de marketing era perfecta para que ZP nos la colara como su delfín. Mamá de gustos modernos, casada con ejecutivo supuestamente cosmopolita y ella un poco viajada como ministra. Pero, si es para lo que hemos visto en Kosovo, que no viaje. Ni con bombo, ni con niño, ni sin ellos. Menos mal que nos queda Bernardino, que él sí que podría ser un buen delfín, pero claro, como lo que no se admite es una buena sombra, pues él aquí, intentando poner en pie el desastre del PSOE malagueño. Menuda paranoia de cabeza, ahora en Washington, despachando con los jefazos y luego en Málaga despachando del dinero debajo del colchón de Alcaucín. Y todo eso sin despeinarse ese flequillo que se le ha puesto de Tintín, que ya se sabe era la lectura favorita de Zapatero niño. Y adulto, nos tememos. Los titulares estaban mal el domingo: no fue Zapatero quien corrigió a Chacón, fue Bernardino el que corrigió al presidente y, en esa situación, yo tendría miedo. pero seguro que le ha podido su responsabilidad de Estado, cosa que ZP no sabe qué es, porque toda su estrategia se limita a la Casa del Pueblo de León. Puestos a elegir delfines, nos quedamos con Bernardino, para que en Madrid sepan que no sólo exportamos MAlenis desde Málaga.
Blasita y su madre están sufriendo la fragilidad de la conciliación de la vida laboral y familiar sin el servicio doméstico. Tendré en cuenta, pues, la máxima aquella del ama de casa granadina y madre de cuatro mientras se preparaba gin tonic al atardecer: "El secreto es la media mierda, em los niños y en la casa". 


martinidemar dijo
Por cierto, hablando de conciliar en igualdad, impagable video de chirigota callejera, las únicas no subvencionadas, en you tube: poner La Viña Versalles y saldrá una sobre Bibiana: Mi papá. tiene un amigo, que se llama Felpe...
23 Marzo 2009 | 03:53 PM