Ojalá
Había elegido el disfraz con cuidado. Un poco de jara salvaje del campo en la parte del pecho y unas petunias de la concejal de Jardines, o sea, de todos, para adornarse la cabeza, grande, de escultura romana. En los brazos se había puesto hiedra del jardín de sus padres y llevaba unos pantalones marrones, a modo de tronco. Se veía como uno de los estúpidos romanos a los que zumba Obelix cada vez que puede. Llevaba también un equipo de música. No podía evitar sentirse como un monje dispuesto a quemarse a lo bonzo. Tuvo que soportar esperas y empujones para cruzar las calles y allí el cachondeo de los que le decían que no era ya el carnaval. Como si no fueran disfrazados los de los capirotes. Qué graciosos. Por fin vio la mano de Pérez Estrada, la escultura, y recordó aquel verso de Málaga, martini del mar. De nuevo, constató que se habían llevado los magnolios, una mañana, de madrugada casi, con alevosía. Se preguntó que dónde estaba la capacidad de aguante de la gente. Ahora un par de naranjos, luego unos magnolios y, en fin, el año que viene a lo mejor querrían quitar algunos de los ficus de la Alameda. Pero nadie se organizaba. Quedaban diez minutos para que pasara la Esperanza. Rompió el cordón, pasó por las sillas de tijera de madera que costaban como si fueran de diseño de Vitra, y se plantó. Se puso unos tapones de cera en los oídos, no quería escuchar lo que le podían decir y apretó el on del equipo de música. Empezó a sonar El Number of the beast, de Iron Maiden. Desplegó una pancarta: "No más arboricidios en nombre de Dios". A continuación, se abalanzaron sobre él. Tiene el cuerpo lleno de moratones. Pero mañana hay manifestación de solidaridad por los magnolios y en contra de la dictadura cofrade. Algunos concejales han mandado mensajes de apoyo desde la clandestinidad, no vaya a ser que les pille Teresa Porras, la jardinera fiel.

BENDITA BURBUJA dijo
Plantar árboles no genera ingresos a nuestros maltrechos ayuntamientos. Nuestros políticos lo saben. Las Fallas, la semana santa (¿por qué no le cambiaremos el nombre?), la feria, los patios, etc. sí que los generan y crean mucha "cultura".
Así pretendemos ser la capital cultural en 2016.
Yo, desde luego, estiraba la semana santa y la hacía que durase toda la primavera. Los americanos nos venden su Disneyworld y por qúe no podemos nosotros vender en todo el mundo un parque temático "Easter Park". Cobrariamos por sacar tronos (mientras más grande el trono, más se paga), por las velitas de las pelotas, les venderíamos molletes con el logo de Pendón (la papada no engaña), les cobrariamos el alquiler del disfraz porque les haríamos ir vestidos de corto o con traje de sevillana (da igual la mezcla porque les parece exotico). El sitio idóneo sin duda el recinto ferial. Que allí no hay árboles que molesten. O ya se quitarían.
Nadie quiere más árboles. ¿Han visto alguna vez cola para entrar en algún parque? Pero sí en Plaza Mayor.
27 Marzo 2009 | 06:48 PM