Más promesas
Dicen que puede ser que este año El Cautivo lleve detrás, con la cara cubierta, a algún ministro. Si llega al Jueves Santo, porque dicen que los cambios van a producirse con olor a incienso y a azahar, que diría un cursi capillita. Vamos, que algunos están en capilla. La que no estará es Celia, contenta de nuevo, que hablen aunque sea mal, satisfecha con esa condición de animal político, feliz sabiendo que cuenta energía para repartir mandobles. Los que vayan detrás del Cautivo pedirán que en la siguiente cumbre del G-20 Obama imite a su mujer, Michelle, y le pase cariñosamente el brazo por el hombro a ZP, con esa carita de alumno pelota en una secuencia que he visto, cuando el cool cat de Obama se gira y se va con uno de los emergentes con turbantes, creo que el indio. No hay que olvidar que Clinton es su secretaria de Estado y cuando el matrimonio Clinton ocupaba la cama y el despacho oval --más concurrido-- las relaciones con la India fueron magníficas. Divertida la crónica del australiano que cuenta lo triste de ese primer ministro sentado al lado de Zapatero, como síntoma de su insignificancia. Se lo habría pasado mejor cocinando con Jamie Oliver, que dice en su web que fue capaz de demostrar que se puede servir comida modesta en semejante escenario. Todos contentos por haber acabado con los chiringuitos financieros, que está por ver, a ver qué pasa ahora con las miles de sociedades de Gibraltar, donde, por cierto, gracias a la libra devaluada, la gente pasa a comer por lo barato que está y eso que hay un MacDonalds al salir en la Línea, Los más sibaritas lloran la ausencia de García, la tienda donde adquirir las prendas más británicas, pero sigue existiendo el pub cerca de la casa del pirata mayor a este lado del Mediterráneo. Se espera pronto la llegada de Zapatero a La Línea, en vez de a Bonanza en Sanlúcar, y allí, rodeado de micrófonos, prometerá que la policía registrará todos los maletines que entren en la roca y que se comprobará el obejto social de todas las sociedades que lleguen allí con documentacíón desde España. Ja. Que no quiere un Gibraltar español, que lo quiere limpio de sociedades. Los tontos de capirote calientan motores y enumeran promesas, encima, alguno viene animado de Londres, donde el otro día fue la asistenta de siempre de casa y dijo que no ayudaban "ni mijita", que allí todo el mundo habla inglés. Creo que ZP ha pensado lo mismo, se lo tengo que decir a María Dolores.

gintonic dijo
¿Y los catetos de los sevillanos que no se bajan de los vagones del metro porque es gratis? Pues nada, allí todo el dia
3 Abril 2009 | 11:12 AM