Presuntos

El tipo estaba en la prisión de Albolote y no daba crédito. Era la misma cárcel en la que, recordaba, estaba Tony King,, el asesino de Rocío Wanninkhov y Juan Antonio Roca, el cerebro de la trama marbellí. Se lo habían llevado desde la habitación de su hotel en Granada, apenas había cerrado los ojos después de una noche de procesiones, detrás del cristo de los Gitanos. Que supiera, no tenía ninguna cuenta pendiente con la justicia, estaba seguro y, desde luego, nada como para levar cuatro días en la cárcel. Cuando se lo decía a los funcionarios, que era inocente, le contestaban que todos decían lo mismo, y le miraban perdonándole la vida. Nunca olvidaría esta Semana Santa. Hace dos días supo que todo había sido un error, que buscaban a alguien con su mismo primer apellido, pero no compartía con él más que eso, ni nombre, ni segundo apellido, ni delitos ni faltas, por supuesto. Le podría haber pasado a cualquiera de sus hermanos. El que estaba en busca y captura, además, estaba ya en el trullo, en Castellón Fue todo un disparate, una hormiga más aplastada por la burocracia ineficaz. Le repateaba Sabina, pero de repente se le vino a la cabeza aquello de ¿quién me ha robado el mes de abril?. Ahora entendía por qué se pide a los periodistas cautela cuando tratan con imputados. Menos mal que con lo suyo no hubo cámaras. Sólo hubiera faltado matar de un susto a sus padres, al salir en televisión esposado y con la capucha por la cabeza.
Esta historia es una recreación de una columnita que viene hoy en el periódico. Los periodistas solemos confundir libertad de expresión con falta de respeto al secreto de sumario y sé que esto no me traerá buenos amigos. Pero es así. Cuando los imputados sean abogados, traficantes de armas o camellos de poca monta. O incluso arquitectos de tramas cutres en la Axarquía, que llevan un mes en Alhaurín sin poder tocar a sus hijos y con una mujer que ha perdido el trabajo que tenía en Marbella. No, difundir los secretos que nos cuentan los abogados, los fiscales o la Udyco no nos hace mejores periodistas. Que se lo digan a Dolores Vázquez.
Blasita protesta cuando la tengo en el regazo a la vez que leo el periódico y me echo una crema hidratante, capitán, de mercadona, o sea, deliplus. Luego, la he sacado a este sol frío y la he llevado conmigo a que toque los primeros nísperos maduros. Se ha calmado. Una nube ha hecho que nos volvamos a meter en casa. Le canto lo de Sabina, ¿quién se ha llevado el mes de abril? y le contesto que Al Gore, que vaticinaba aumentos de temperatura. Me ha parecido que sonreía, así, sólo un poquito hacia un lado, ya saben, ese rictus calificado de sonrisa irónica.

Capitán Ahab dijo
¿Y tienes alguna constancia documental de que realmente hidrate? Quizás solo hidrata presuntamente, y al final solo te hace sentir bien porque cuidas tu piel y así podrás ponerte tus merceditas eternamente.
Es como el rollo de la soja, que ya han demostrado que no tiene ningún beneficio para la salud, aunque la sigue tomando esa mierda como si fuera medicina del hombre blanco.
Yo, por si las moscas, sigo fumando como un cabrón. Es como la hipoteca, te mata, pero a plazos. Quizás acabe yo reposando junto a un ciprés, pero realmente me trae al fresco morirme antes que después. Ventajas de ser ateo. De hecho, quizás sea más interesante morirme antes de que te publiquen ese libro...
16 Abril 2009 | 12:33 PM