Chicha
La crisis se pone negra. Uno de los jefes de Freddie Mac ha aparecido muerto en su apartamento. Aquí, sin que estemos instando al suicidio, nadie ha asumido la responsabilidad de lo que está a punto de pasr en varias cajas. En la portada del Washington Post Bradlee recuerda los primeros 100 días de Kennedy para analizar los de Obama y aquí, en Andalucía, nadie le da ese margen a Griñán, nuevo presidente que pone fin al chavesato. El discurso de ayer jamás lo hubiera dicho Chaves. Lo malo de esta gente es saber que este tipo ha estado ahí siempre. Pero nuestra esperanza es que haya sabido elegir sus batallas. Que supiera que no había nada que hacer frente al partido mientras Chaves era presidente. El caso es que, aunque Caraballo no comparta nuestras tesis, el PSOE ha conseguido que el PP parezca ya todavía más ajado en Andalucía. Esa panda de Arenas, Tarno y Sanz, que parece que tienen el guión aprendido, que hubiera dicho lo que hubiera dicho Griñán ya iba a salir diciendo que había aburrido a las ovejas. ¿Qué hubiera costado ser elegante, contestar con fina ironía, decir que es estupendo que se acepten las críticas? Pues no. Los hechos empiezan pronto. El jueves sabremos a quién nombra consejeros. Y esperemos que rectifique esa idea del presidente nómada, que no nos hemos gastado una pasta en San Telmo para que ahora Griñán alquile una caravana y se instale cada semana en una provincia, atendiendo peticiones. Yo me las piro con unos colgados que comen todo crudo y se tiran en pelotas a una cascada de Ojén. Seguro que no saben ni quién es Griñán, ni quién serán sus consejeros. Dicen que así vivirán más. Estoy por meter de contrabando un bollycao y producirles sudores fríos. En este momento, Blasita se acaba su biberón de leche artificial y creo que ese dato lo omitiré allí con los colegas, si no quiero que me coman cruda. Y ahora sí que tendrían chicha. Como el discurso de Griñán. Que no se quedé en nada, ni chicha, ni limoná.

Carbonario dijo
Zeño,
Hoy es el Día de la Tierra. Una chorrada más mientras buscamos la felicidad a través del embrutecimiento. ¿Apocalipsis a cuántos días, semanas, meses, años vista?
Nos contaba Diógenes el Sabio (o el Cínico, a tu gusto) que los hombres acudían a las ciudades para huir de la ferocidad de los bárbaros. Una vez protegidos por las murallas, desarrollaron y refinaron todos los repertorios de la crueldad.
Dentro de poco dejaremos de hablar de la crisis, Zeño. Como los náufragos que no quieren ver el oleaje que los hunde.
22 Abril 2009 | 04:18 PM