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La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

27 Abril 2009

Viajes de fin de curso. Q3

Esto va de viajes rápidos. Que no en Concorde, ese invento europeo que caducó y que Sarkozy siempre pone de ejemplo de lo que somos capaces de hacer los europeos cuando nos ayudamos. No sé por qué se olvida del final. En Concorde no ha llegado él a Madrid. Todo esto de la visita me parece patético. Por los medios, esa obsesión por la elegancia de Carla Bruni o de Letizia. Las dos eran antes, y ahora sólo están ahí. Sarkozy, queriendo ser educado, admirador de este país, pero a la vez, seamos realistas, hablando de lo importante que son para nosotros las empresas francesas. Que no estornuden ni Citroen ni Renault. Aunque siempre estaremos dispuestos a darles ayudas que no haremos públicas, como ha pasado con el Audi Q3. Cutres. Transparencia aquí? ¿Para qué? Y me fijo en otro viaje. Éste viene contado en una carta al director. Manifiesta el lector su asombro ante la proliferación de viajes de fin de curso escolares después de Semana Santa. Fin. A mediados. Qué más da. Total. Y a esto llega el informe sobre educación de Funcas y dice que queremos el cheque escolar sueco, paraíso socialdemocráta, que no se confundan. Y, !oh, bárbaros! se atreve a decir que no estaría mal eso de recuperar la lista de mejores notas en clases, una clasificación que en EEUU, en mi época, se llamaba el honor roll. Pues no, todos de viaje y borrachera, da igual las notas. En Sevilla puede estar bien, o en Granada, Semana Santa, viaje, feria o cruces, Corpus. El pernicioso juego de la oca. Aun así, alguno se apuntará a un partido, subirá, en el PAís le harán un perfil como el de Joseba Elola de esta semana y se montará en un coche oficial. A poder ser, el Q3.

Tags: bruni, sarkozy, q3

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

El Ex

El Ex dijo

Jefa,

Me ha encantado tu distinción entre el ser y el estar de las egregias damas.

Uno de los tesoros del castellano es el campo de posibilidades que se abrecuando se juega con el ser y el estar. Va siendo una de las últimas cosas por las que los extranjeros todavía nos respetan.

Menos mal que tenemos a la América de habla hispana. Ellos sí lo saben apreciar.

Quisiera asistir a tu debate esta tarde, Jefa. Daría lo que no tengo. Pero a las ocho tenemos reunión de vecinos de mi pueblo, afectados por un edificio ilegal, sentenciado por el Supremo, que el post-gilismo reinante quiere salvar.

27 Abril 2009 | 04:04 PM

Praim

Praim dijo

A mi me ha gustado lo del Q3
Gastarte ese dineral en el todoterreno para ir a la compra y que las vecinas te lean como "cutres" debe deprimir mucho.
Supongo que a los de audi se les ha escapado ese leve detalle.
Los de mitsubushi cambiaron el nombre del Pajero para el mercado Español porque no sonaba demasiado bien.....

¿crees que el perfil de Verónica Pérez en El Pais es como para subirle el ego a nadie? ¿has visto el video? yo había sacado la lectura de que no hay mucho que rascar en ella....

hoy que tengo tiempo de leerte y no pones imágen, con lo que me gustan siempre!!

27 Abril 2009 | 04:46 PM

The non-trivial zero

The non-trivial zero dijo

Señora,

El año pasado hice un viaje por las grandes ciudades históricas entre Roma y el lago de Como. Tuve la mala suerte de concidir con una pesadilla interminable. Viajes de estudios de miles de adolescentes de la hispánica nación (los de las subnaciones ibéricas igualmente espantosos) que me amargaron las visitas a lugares teóricamente espléndidos.

Todo hormonas y cero cerebro más el decibelio que no cesa me obligarán a cotejar en el futuro mis planes de viaje con los diferentes calendarios escolares de nuestro irredento país.

27 Abril 2009 | 05:51 PM

Paseo Pereda

Paseo Pereda dijo

Querida Martini et al.:

El otro día, más por pereza que por otra cosa, os ahorré una defensa de Paco Ibáñez, ese descerebrado senil que ha hecho por la poesía y por la lengua española más que una legión de catedráticos de Literatura y tres cuartas partes de los miembros presentes, pasados y futuros de la Real Academia. Pero lo de los viajes escolares de hoy ya me ha tocado la fibra.

Para muchos adolescentes, sobre todo de la depreciada escuela pública, los viajes escolares eran, y con la crisis seguramente lo seguirán siendo mucho más, la única forma de salir por una vez de su pueblo y darse cuenta de que hay vida inteligente más allá del perímetro de su boina.

De joven, yo tuve la suerte de viajar con mis padres tan lejos como les permitía su presupuesto. Mucha tienda de campaña y mucha zapatilla por España y por la Europa inmediata. Pero además en el instituto, varios profesores que, por cierto, no tenían obligación de ello, nos llevaron a dos pueblos abandonados, Umbralejo (Guadalajara) y Granadilla (Cáceres), a París, a Alemania y a esquíar a Cerler. Por si fuera poco, organizaban cada tres sábados excursiones de montaña -ahora lo llaman trekking- por toda Paseo Pereda-landia, y una semana en julio -en sus vacaciones- una semana a los Pirineos o a los Picos de Europa.

[Por cierto, que los hermanos de La Salle, estupendo colegio concertado donde estudié la EGB, no nos llevaron más que al vertedero de residuos sólidos urbanos de Meruelo, y eso porque invitaba el entonces lehendakari Hormaechea. No he olvidado la balsa de lixiviados.]

Por supuesto que éramos una cuerda de ruidosos sacos de hormonas, y que no dedicábamos las noches a dormir. Seguramente le fastidiamos algún viaje a alguno que pensaba que iba a ver en solitario la Torre Eiffel. Pero todo aquello fue parte de nuestra educación. Escuchamos otros acentos, conocimos a gente de otros sitios, y quizá, sólo quizá, a algunos nos preparó para entrar con suavidad y autonomía en la vida universitaria fuera de casa.

Uno de los profesores que con más entusiasmo nos sacaba de viaje es mi padre. Lo hizo antes de llegar yo al instituto y lo siguió haciendo después de irme. Se jubila en junio, pero ha seguido llevando a chavales fuera de Paseo Pereda-landia hasta este año. En sus vacaciones de Semana Santa estuvo pastoreando a adolescentes por Madrid, Segovia, Toledo y Salamanca. Se podía haber ahorrado la molestia.

27 Abril 2009 | 10:46 PM

The non-trivial zero

The non-trivial zero dijo

Paseo Pereda,

Touché!!

Me has convencido. Os pido que me disculpéis. Me he pasado. En realidad hay una fórmula secreta que ya experimenté en Florencia. Estuve allí una vez a mediados de enero. El Arno estaba casi congelado. Los turistas éramos tan pocos que nos reconocíamos los unos a los otros por las calles o en las taquillas de los museos. Fue una maravilla.

Es verdad que nuestros jóvenes conciudadanos eran invariablemente mal educados y hacían agotadores esfuerzos para molestar a aquellos que no estaban a "zu nibé curturá". Pero he sido injusto. Ellos no tenían la culpa.

Te ruego saludes respetuosamente a tu señor padre. En mi modesta experiencia las gentes más amables de España suelen ser de Cantabria. Nunca olvidaré a aquel señor de Santander que me acompañó hasta la puerta del Diluvio, donde me esperaban las mejores tapas (y las más baratas) de la galaxia.

27 Abril 2009 | 11:17 PM

Karl-Heinz

Karl-Heinz dijo

!Lamentable, TNTZ!

Pides disculpas por haberte rebelado contra los inquilinos del planeta de los simios.

Lo siento por tí. Te torturaron refinadamente durante tu viaje por Italia y ahora sientes remordimientos por haber protestado. Ponte en su lugar. Ellos viajan por sitios espantosos, los que les gustan y tú les persigues con una batería de altavoces que los bombardea con música del barroco. Sobre todo de Bach, ya que parece que no soportan los modelos matemáticos de las composiciones de JSB.

Hitler se hizo imparable cuando Chamberlain llegó a Munich con su bombín y su paraguas para suplicarle la paz a cualquier precio.

28 Abril 2009 | 06:01 PM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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