Preparada para la primavera y no llega, la perra

No sé a quién le leí alguna vez que el mundo padecía una anomalía de déficit de atención --¿se dice así? me suena fatal, attention deficit dirsorder--. Es lo que el PP en demasiadas ocasiones llama cortina de humos y que otros podemos calificar como tonterías varias, como centrarnos en los modelitos de la Bruni y la Leti --Maruja Torres, que estuvo rápida y aguda y, sorprendentemente nada amargada-- dijo que la primera está mucho mejor operada que la segunda. Ahora podría estar pasando con la peste porcina, guarra o cerda. Lo peor es que traerá de nuevo a Badiola a nuestras vidas. No niego su importancia y de hecho me he acordado de que un científico nuclear me dijo que sería más probable una guerra con armas biológicas que con nucleares, pero no sé si nos estamos volviendo de nuevo locos. Puede que necesitemos entretenernos con otra catástrofe, además de la crisis. Puede que así, Pereda, la gente vuelva a hacer los viajes de estudios con los que tú ayer nos tocaste y no se dediquen a emborracharse en una playa de Cancún y enamorarse de la animadora de la piscina --aunque, sí, todo eso puede ser parte de un aprendizaje--, A pesar de que hoy he hecho, citando a Arcadi, una apología de las bondades de los laboratorios farmacéuticos frente a los crudívoros de la cucharadita de arcilla de Ojén, que para curarnos de nuestra falta de atención acabáramos en esto, una especie de farloperos de segunda, me parecería horrible. Qué cansancio, sólo de leerlo. A lo mejor Sarkozy es de los consumidores habituales. Deben de ser éstos, los adictos a estas pastillas, los que te dicen con suficiencia que te organizas fatal. Y conviene organizarse bien, llevar a los niños a los oftalmólogos a edad temprana, que luego te tapan un ojo con un parche y es un rollo y, a veces, demasiado tarde. Y Blasita con los ojos indecisos, todavía, que no veo yo que me los esté sacando vardes, como debería, y que su cara tuiera una bandera blanquiverde, como querríamos sus padres. Pensemos que ojalá existiera un parche que nos tapara sólo lo que no queremos ver. Como aquellos ecologistas de pacotilla. Quiero que se manifiesten y le exijan a Gore inmediatamente que nos devuelva la primavera, que me había quitado yo los calcetines y tengo los pies hechos unos cubitos de hielo. Y no puede ponerle una querella de esas que le gustan tanto a lo americanos.

Capitán Ahab dijo
Pues yo hoy estaba hasta los huevos del mundo. Unos checos, que a primera vista me parecieron un coñazo, resulta que me dieron un par de lecciones de mucho interés. Y una Universidad que yo al principio pensé que era una mierda, pues ha resultado ser un proyecto muy interesante, compartiendo campus con sedes europeas de R&D de empresas de tecnología punteras en el mundo. Y al lado de uno de mis circuitos favoritos. Y un tío que pensé que sería un plasta, resulta ser una compañía muy agradable.
Todo esto me rondaba la cabeza desempolvando esta mañana mi viejo tablero de Go. Mientras acariciaba mis piedrecitas me daba cuenta de mi error, de lo fácil que es confundir el fondo con la forma, de lo difícil que es eliminar tus prejuicios, dejar la mente en blanco, sustituir la visión parcial por la visión holística, pensar en la guerra y no en la próxima batalla.
Y mientras repaso mi viejo libro de Go, saboreo de nuevo toda la filosofía de este juego maravilloso, ancestral, que hace varios miles de años ya nos dió todas las lecciones que día a día nos empeñamos en olvidar. Y así, vemos a la Bruni en vez de a Sarkozy, vemos a Arenas en vez de a Chaves, vemos a Rajoy en vez de a Zapatero, y a Aznar en vez de a Rajoy.
Confundimos la forma con el fondo. Pero, como nos enseña el Go, el blanco y el negro se mezclan para no ser blanco ni negro, sino blanco sobre negro y negro sobre blanco. Y de tanto ver la forma y no el fondo, acabamos tocando fondo.
Una vez más.
Por los siglos de los siglos.
28 Abril 2009 | 06:41 PM