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La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

19 Mayo 2009

Hago de corresponsal ¿Del futuro?

 

Mi señor padre anda por Moscú por primera vez en su vida. Creo que está mucho menos entusiasmado que cuando va a la India, que tomaremos dentro de poco gracias a Rahul y su novia española, que será bautizada por ZP como un brote verde de nuestra nueva expansión renovable. Ha ido a dar la conferencia inaugural de un congreso de cirugía cardiaca, tan solo una semana después de haber estado en Boston, donde el tipo que dirige el departamento de UCLA le ha dicho que fue un placer dar la mano a alguien que ha hecho tanto por la medicina. Desde Málaga, y Madrid, pero creo que Carmen Calvo tiene otro concepto distinto al paterno en cuanto a ciudad de provincias. Nosotros vivimos cerca del aeropuerto, que siempre está bien hacerlo cerca de la salida de emergencia. Perdonen que presuma de padre, que siempre me gusta, pero es para que se entere también Blasita. El caso es que, desde Boston, los cerezos en flor del Arnold Arboretum, iba bastante desganado hacia Moscú. Llegó a un hotel de cinco estrellas que no es capaz de describir bien por teléfono. Cenó solo en un restaurante en el que le soplaron 70 euros por un sandwich mixto y una cerveza --nunca fue un gourmet--. Luego ha visto hospitales y ha hablado poco porque dice que allí no habla inglés mucha gente. O sea, como aquí. Ayer, el lobby del hotel estaba más animado que de costumbre. Apareció un colega checheno, según le contó alguien, con fama de haber matado mucho y bien. El tipo llevaba una pistola de oro colgando de la carturecha, la versión más hortera que pueda existir de Lucky Luke. Se subió en un Bentley y se fue rodeado de guardaespaldas que se trasladan por la ciudad en Porsches Cayenne. Mi padre se quedó estupefacto, pero es que el pobre no ha ido nunca a mítines ni convenciones de políticos nacionales. La última vez fue hace más de 20 años, lo recuerdo, en el Palacio de Congresos de Torremolinos. Se acercó, nos acercó, a saludar a Adolfo Suárez, entonces candidato de CDS, partido que se ha votado en esta casa, amigo de la infancia abulense. El domingo, en un anuncio enternecedor y naif, el CDS pedía "políticos moderados". Yo hubiera pedido otra cosa, porque aquí tenemos demagogos y cobardes y nos enredamos con el huevo solitario de Franco. Se necesitan radicales porque, según hemos decidido Chema y yo, lo que nunca se arrancó de raíz fue el franquismo. Gracias y a pesar de Suárez. Y además le dimos a los franquistas 17 juguetitos llamados autonomías.

PD: ¿Alguien ha visto las escenas del jesuita octogenario esposado en una universidad americana por hablar en contra del aborto?

Blasita evoluciona favorablemente. Dice que no quiere un carrito que no esté subvencionado

servido por martinidemar 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

martinidemar

martinidemar dijo

Rahul Gandhi, se entiende.

19 Mayo 2009 | 04:36 PM

Horace

Horace dijo

Amigo Navegante ¿donde anda Ud.? No se deje amedrantar por los fachillas que nos acompañan , comprenda que dan un aroma muy español al blog.Sepa Ud. que a pesar de nuestras diferencias sobre un columnista , comparto sus agudas opiniones asi como las de la mayoria de los otros participantes en esta pagina.¿Que me dice Ud. de la ultima genialidad de la laureada especialista en Bioetica sobre lo vivo y sobre lo humano?....¡Que podemos esperar de esta intelectuala formada en Instituto Bibiologico y Tecnogenetica de Alcalá de los Gandules!

19 Mayo 2009 | 09:28 PM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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