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La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

9 Junio 2009

Qué tiernos

No deja de ser enternecedor que haya gente que, en los análisis  postelectorales, crea que Griñán, por ejemplo, ha ganado. Hagan la prueba en la calle más calle: casi nadie sabe quién es. Sobrevaloramos a nuestro pueblo. Ayer, Torremolinos, camino de adentrarme en esa obra de Lamela echada casi a perder que es La Nogalera. Tres jovencitas de mallas de lycra, tripa fuera y tatuaje justo en la rabadilla a la vista. Niños creciditos en los carritos, con chupetes. "Pues yo me iba ar Caribe, vaya que me iba, a ver, ¿qué vas a hacer tú allí en Egipto, si no hay más que montañas?". Luego nos parecen exagerados los anuncios de hay que viajar más. Pero tengo claro que a esa gente viajar le da igual, tienen una costra a prueba de conocimiento. Estuve a punto de preguntarles por Griñán, pero todavía tengo cierta vergüenza estúpida. Constaté en el mismo viaje que somos un país de "choris a la minima". Ayer mandé a mi número 1 con dinero a comprar diversos objetos. Llevaba siempre dinero como para que le dieran vuelta, que nunca se materializó. Timar a un niño, que fácil. Con lo tiernos que son los pobres, "mamá, creo que se han hecho un lío". Sí, un lío, hijo mío. Zapatero parece que es el que anda un poco liado como para comentar las elecciones. Está estudiando el discurso de Obama y el de Leire para dar una respuesta cósmica de acuerdo a la Córdoba milenaria de la inquisición. Y los de Córdoba encantados porque dicen que es fundamental para su 2016. Qué panda de catetillos estamos hechos. Igual que Obama  --apasionante debate sobre ateísmo en youtube--y sus asesores, encantados de tirarnos encima de nuevo la leyenda negra y los muertos del Maine, a pesar de Zapatero.

Blasita, con un pelele de hilo rosa, mira de reojo en una revista las vestimentas de las jóvenes iraníes en sus casas, esos vaqueros ajustadísimos y el maquillaje exagerado, las uñas afiladas y rojas. En el periódico, las noticias pequeñitas de los muertos pequeñitos de la patera. "No, hija, tú has nacido en Andalucía y no en Al Andalus y eres consecuencia de una historia un poco más compleja que un discurso místico en una madrasa de El Cairo. Te vestirás como te dé la gana. Como Gore se ha equivocado, no hará falta que te subas en una patera camino de Madrid. Sí puede que vayas en AVE, con una beca de Esperanza Aguirre si sacas muy buenas notas. Y `puede que no tengas que leer y comprender para ello un texto de Bibi en Selectividad,que son unos cachondos estos catalanes".

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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