Retrato de un país
Me decía el otro día un amigo que en su reunión del IESE lo tenían claro. En este país, hay una masa de asalariados privilegiados que son los funcionarios, sin mucho miedo al futuro. Son varios millones. Por cierto, conviene leer parte de su descripción en el boomerang de Félix de Azúa.Luego están esos que trabajan mucho en grandes empresas a las que siempre parece ir bien, muchas en su condición de ex monopolios o de multinacional incontestable en su sector. Y luego venimos los demás. Con graduaciones. Están los autónomos que curran para un solo empleador, miles de arquitectos, de abogados, de periodistas, por ejemplo, a los que es fácil sacudirse con lógica cuando los números se tiñen de rojo. Esos trabajan el doble justo antes de vacaciones para adelantar trabajo. Esos siempre cogen el teléfono a todas horas. Esos se quedan sin dormir cuando hay un plazo de entrega agobiante, un recurso por redactar, una operación que no puede esperar, una campaña electoral por editar.Dicen que podemos ser más de un millón. Al fondo, están los que trabajan sin contrato, como el boliviano que perdió el brazo. Hablan también de un millón. Hay hijos de puta como el dueño de la panadería pero también hay empresarios a los que no le salen las cuentas si a toda la plantilla la tiene que hacer fija, porque no existen otras fórmulas. Y ahí viene la precariedad, las ETTs, los contratos por hora que hace la misma Junta. ¿Están hablando de esto los sindicatos? Ellos son funcionarios que comen en restaurantes de lujo en Madrid, que se venden a la mínima en la Administración, que viven del presupuesto muy bien. Mientras, seguirá habiendo currantes que se fajen su destino en la calle, que doren la píldora a los clientes, que sufran retrasos en los pagos, que tengan jornadas maratonianas y amenazas de despido si no las cumplen. ¿Dónde está la preocupación por esa España oculta de la que nadie habla? ¿Por qué esa mansedumbre de millones de personas? ¿Para cuando las caceroladas y no la guerrilla de Vigo de esos trabajadores del metal que se quedan sordos a la mínima, con una baja para toda la vida, como en San Fernando?
Mientras Blasita llora porque se le ha caído el chupete, le tengo que decir que no pienso permitir que sea una manona sindicalista funcionaria. He notado que ya me mira desafiante. Me voy a ir preparando para que número dos saque un trono y ella vaya detrás de una pancarta el primero de Mayo. Mantengo ciertas esperanzas en número 1, que persiste en su idea de ser granjero.

Capitán Ahab dijo
Y quien eligió mejor? Que quieres para Blasa, el bien social o su bien personal?
En que categoría quieres que esté Blasa, penetrantes o penetrados?
El instinto dicta el deber, la inteligencia da pretextos para eludirlos. Marcel Proust.
12 Junio 2009 | 02:53 PM