Son unos fenómenos
(Queridos: la falta de tiempo hace que no pueda currar en dos sitios a la vez, así que esta ventana será mi tubo de ensayo para el artículo de terraza de verano en El Mundo)
He quedado con los hombres de la pandilla. Lula está en Antequera. Ha ido a recoger a Blasita a Monte de Luna, el cortijo de su padre. Don Bosco no está contento con el hecho de tener una nieta de padre desconocido pero no puede evitar que se le caiga la baba con Blasita, esa niña que sólo come, duerme y sonríe. Sí, y también produce deshechos que no huelen a sushi. Y eso que tampoco le gusta el nombre que, sin consultar, Lula le puso a la criaturita. Blas Infante, ¿a quién le importará un señor que sólo sirve para dar nombre a las plazas de Andalucía? Don Bosco hubiese preferido Casilda, por ejemplo, como se llamaba su mujer. Pero Lula es así de cabezota. Y su debilidad. Por eso, le permite que se vaya a pasar el fin de semana a Tarifa y él se queda, con Carmela, la tata de toda la vida, a cargo de la niña. La abogada combativa anda luchando contra la pesada maquinaria burocrática en la Ciudad de la Justicia. Me ha contado por el móvil que ha conocido a una alumna de Bellas Artes que comparte neuras con ella, vecina de la mole blanca donde se han juntado todos los juzgados, que ha hecho una instalación estupenda sobre el edificio. En fin, que aquí estoy, con Rafa, con Diego y con Mario Circe. Antes, han ido a por entradas para ver a una cantante griega en el Cervantes. Me meto con ellos. Van de estupendos interesantes, de esos capaces de aguantar un rollo tremendo con tal de demostrar que siguen las recomendaciones de Radio 3. Mario sigue con la música, porque le está diciendo a Rafa que le parece muy tierno su interés por el auditorio de Málaga."En esta ciudad, no merece la pena dedicarle mucho tiempo a esos proyectos, porque nos podemos pasar hablando de ellos durante diez años, como pasó con el puerto y con el museo de Bellas Artes", dice el escritor, con bastante razón, por cierto. "Bueno, enternecedor o cínico directamente, me parece a mí Miguel Ángel Heredia", digo yo, mientras le doy un sorbo al tinto de verano para mitigar un poco el calor de días de terral. "Ya empezamos", protesta Diego, "no les das tregua, algún día puedes pensar que albergan buenas intenciones, ¿no?". Rafa me echa un capote. "Pacto social por el urbanismo, es brillante. Se debe referir a ese afán por llenar la delegación de Urbanismo de trabajadores interinos que están cruzados de brazos, como sabes muy bien, Diego". "Lo mejor es lo que ha dicho sobre la corrupción, eso de que lo importante no es que haya un caso en un partido, si no cómo se reacciona ante ese caso", tercia Mario. "Debe de estar hablando de la diligencia y rapidez con la que reaccionó Marisa Bustinduy cuando supo lo que se estaba cociendo en Estepona. Es que son unos fenómenos de la cara dura", añado yo, con cierta pena ante la soledad y la ingenuidad de Diego. Estamos en la terraza del Café del Sol y en el rato que llevamos hablando el cielo se ha llenado de cometas de colores. Los cuatro nos callamos y admiramos el espectáculo. Está claro que la belleza de esa estampa siempre puede estropearse con conversaciones de política local y no estamos dispuestos. Es el momento de cambiar de tercio. Y de pedir otra ronda y una ensalada de las que preparan en un chiringuito peculiar, que, afortundamente, ha decidido prescindir del pescaíto frito en aceite sin reciclar.
Dice Lula que Blasita ha estado tranquila entre las gruesas paredes del cortijo centenario. Que cuando pase el calor nos invitará allí a unas migas con chocolate.

callesierpes dijo
Jefa lo del otro día de tu colega Javier Caraballo fue espectacular. Es decir, todo un espectáculo de valentía y honestidad:
http://elblogdejaviercaraballo.blogspot.com/2009/07/el-inutil-200...
6 Julio 2009 | 11:04 AM