En todos los charcos

Una de las cosas más comunes en la naturaleza humana es que, paradójicamente, todos nos sentimos muy singulares. Por esa querencia, digo yo, también algunos seguimos, cada vez menos, mimando ese impulso adolescente que consiste en cultivar gustos minoritarios. De algunas adolescencias, es cierto. Por eso, me gustaría que Obama me decepcionara, como le pasa a Ismael o le pasa a Horacio. Pero el discurso del otro día a la Asociación de Derechos Civiles de los Negros me parece impecable. Si bien es cierto que sólo lo hubiera podido pronunciar un medio negro. Gran parte de lo que dijo lo podía decir un andaluz a otro andaluz y tendría que ser socialista, claro, porque, si no, si llega a ser del PP, lo lapidan al amanecer acusado de antiandalucismo en tercer grado, con tentaiva d exterminio de lo andaluz. ¿Qué dijo Obama? Que no hay excusas para que los niños negros lo hagan peor que los blancos en los colegios y que gran parte de culpa es de los padres, que en la vida se puede ser algo más que cantante de rap y jugador de baloncesto, que el Estado no es la solución de sus problemas, que el discurso victimista es enemigo del progreso. Es lo mismno que lleva diciendo Bill Cosby durante años y, por eso, el establishment de la negritud le hace el vacío y lo declara su enemigo. Tampoco ayudó en un principio a la candidatura de Obama y, de hecho, prefirió a Hillary, que jamás hubiera osado a cantarles las verdades del barquero. En fin, que ojalá de repente Griñán, por ejemplo, se transmutara en algio decente y empezara a decir cosas así. Pero es imposible. Aquí inauguramos centros de inteligencia turística y el ministro de Educación viene a inaugurar el campus de la excelencia. A Blasita le vuelvo a decir que jamás se deje engañar por esas palabras.

bokus primero dijo
Para Princess Kasuga:
Tristán e Isolda es una ópera muy diferente a las demás. Desde el punto de vista musical es mucho más que una ópera. Wagner rompe en ella con todos los anteriores esquemas musicales, incluido el reciente romanticismo. En Tristán se ponen las bases de toda la música clásica contemporánea: Mahler, Bruckner, Richard Strauss, Schömberg, Alban Berg, Webern, etc. siguieron ese camino.
Puedo decir que nada me conmueve más, musicalmente hablando, que el comienzo del tercer acto de Tristán e Isolda. Y también su final.
Wagner se acerca en su tetralogia de El Anillo del Nibelungo (son las cuatro óperas tituladas El Oro del Rhin, La Walkiria, Sigfrido y El Ocaso de los Dioses) a lo que se ha considerado "espectáculo total": música, textos, escenografía y drama, intimamente integrados. Puedo recomendarte la versión grabada en DVD que en 1980 y en Bayreuth, dirigieron Pierre Boulez en lo musical y Patrice Chéreau en lo teatral. Difícil será que se supere.
20 Julio 2009 | 08:31 PM