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La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

27 Agosto 2009

Albolote y Marthas Vineyard

 

 

Leer el periódico al revés da unos sustos tremendos. Después de que parezca, por obra y gracia de la muerte de Ted Kennedy, un poco Vanity Fair, salta la liebre andaluza: "Mata a sus padres en el corttijo de Albolote con los aperos de labranza". Uff. Marthas Vineyard, el Cabo, Arlington, Jackie con el velo puesto, John John con la manita en plan saludo militar y sus tres años eternos en esa foto, la constatación de que el estilo es algo más que una cara porque Caroline es clavada a su madre pero no es lo mismo...y luego esa vena lorquiana en el campo granaíno. Gracias al cortijo, por otra parte, vuelvo al New Yorker y a Jon Lee Anderson. La calma chicha y los pinos han hecho que en las dos últimas semanas haya sido capaz de leer algo, y ese número, con la maravillosa portada de un niño de Sempé en la playa, me llamaba. Allí estaba el artículo del admirado Jon Lee y enseguida me empecé a sentir mal. El periodista, galardonado por el periódico en el que escribo por sus crónicas de Irak, despacha la guerra civil en España en un párrafo que, más o menos, dice así: "Un joven general Franco, de 43 años, lideró una revuelta millitar contra el gobierno de izquierdas de la República con la ayuda de Hitler y Mussolinni. En la contienda, 500.000 españoles fueron asesinados --o matados, tengo mis dudas, la verdad, porque killed es así de ambiguo--". Ya está. Luego nos cuenta una escena deliciosa: a cuento del sumario de Garzón contra el franquismo, el juez le deja estar presente en una conversación que mantiene en una cafetería de  la calle Génova con la poeta Fanny Rubio y el cantante Paco Ibañez --que en el último concierto en Málaga pidió que todos los españoles tuvieran la obligación de aprender o catalán, o vasco o gallego--. Está allí pero no puede hacer preguntas. ¿Y si habla con Fanny Rubio y le pide que ésta le pregunte al juez? En fin. Allí se entera, también, de que hace unas semanas se acababa de abortar el último intento de asesinato contra el magistrado, al que querían envevenar con una botella de brandy, creo recordar. No sé si los periodistas españoles no leen el New Yorker o es que nadie se cree las fanfarronadas de Garzón, porque no recuerdo haber leído aquí nada al respecto. Luego Jon Lee especula con las razones por las que la familia Lorca no quiere exhumar el cadáver del poeta "alma del espíritu andaluz", según aquella sátira de Antonio Orejudo de la Residencia de Estudiantes. Según el laureado periodista, no quieren que vuelva a salir a la luz su homosexualidad. Ja. ¿Es que cree que va a estar enterrado de la manita del banderillero? ¿En qué país ha medio vivido Jon Lee, que tuvo casa en Salobreña? ¿No sabe que aquí los gays se casan? En fin, que gracias a poner este enlace, me he topado con la carta de la familia Lorca. Impecable. Creo que se nota que esta familia ha pasado por Nueva York. Y que no quieran mejor Arlington que esos montes de Granada, donde, en días calurosos de verano, se sigue asesinando en cortijos con aperos de labranza y la noticia queda justo antes que la muerte de una dinastía de católicos irlandeses que consiguieron reemplazar a los brahmanes wasp del corazón de Nueva Inglaterra. Jon Lee demuestra que cuando se sienta a escribir lo hace en compañía de sus mitos. Ni más ni menos lo que han hecho muchos de los que han escrito de Kennedy.

PD: De vuelta de Los Caños. Por cierto, Arcadi Espada dice en su web que nuestra Marthas Vineyard sería Zahara de los Atunes. No sé yo. Si vives en la playa de los Alemanes, al final tienes que ir a la compra a Barbate, o sea, a un Marruecos de andar por casa, de marengos desdentados que le hacen carantoñas a mi Blasita y ella no se asusta porque yo le he dicho que si los Kennedy juegan al baloncesto con los niños más desfavorecidos del Bronx, ella tiene que regalarle una sonrisa a ese marinero de pierna amputada que vende chumbos en la entrada del mercado. Lo que no quita para que le siga insistiendo sobre lo de beber té, hacer punto de cruz, los gin tonic y el golf.

servido por martinidemar 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Compton-Williams

Compton-Williams dijo

Senora,

You will remember that I always thought you were either from Boston or from Scotland. Probably from both.

It is a tradition in nice families from those legendary places to allow your children to be in contact with the natives, provided they are not too dangerous. Thanks to that, the British Empire was able to enjoy its remarkable good health for at least 300 years.

Your daughter's upbringing is so wonderfully Edwardian. My compliments!

31 Agosto 2009 | 12:39 PM

Compton-Williams

Compton-Williams dijo

Good morning to you, Senora!

I am on my way to the Bodleian..."Dominus Illuminatio Mea".

Your blog is what it is thanks to those venerable institutions.In a way, one emerges from the other.

1 Septiembre 2009 | 10:36 AM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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