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Terra
La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

1 Septiembre 2009

Estocolmo, el síndrome

 

 

Estocolmo, ciudad que no tengo el gusto de conocer, da nombre a un síndrome, por si a alguien se le había olvidado con el furor de Larsson. Por cierto, de lo mejor que he hecho este verano ha sido abandonar la tercera parte de Millenium en la pagina 100. Me sentí liberada. Y eso es ver la botella medio llena, claro, porque Paco, en la Abadía, me recordó que eso significaba que me había leído dos. Muy cerca tuve la suerte de que alguien se había dejado olvidada las crónicas de Londres de Enric González, que son tan deliciosas como las de Camba y eso es mucho decir. Fue una decisión de las que tenía que haber tomado más en mi vida. Me interesan muy poco los servicios secretos suecos, francamente. No así los americanos, ya que una de las cuatro películas que he podido ver en la tranquilidad de la costa jipiosa ha sido la del Buen Pastor. Magnífica. Vuelvo al síndrome. Estocolmo nos define. Somos un país secuestrado por una pandilla de mediocres irresponsables y resulta que no sólo no nos echamos a la calle a decirles indecentes si no que les seguimos el juego y nos idiotizan sin piedad y con alevosía. Hacía tiempo que no me reía tanto con una columna como con la de Luis Miguel Fuentes de este domingo en somos zapping. Resulta que Canal Sur se ha ido a Sanlúcar la Mayor a buscar a la chica fantasma de la curva. Y en todos los pueblos, abonados al canalillo. También está muy bien Paco Robles hoy, que debe de andar por Filadelfia y ha dado con una frase del bueno de Benjamín Franklin que aconseja hablar poco y hacer mucho, justo lo contrario de lo que hacen por aquí. Por cierto, habla del desencanto de los que aplaudimos asombrados, somos así de poco sectarios, aquel discurso de Griñán, que parecía que iba a cambiar algo y todo sigue igual. Zapatero se pasea por el barrio Larsson y no tenemos la suerte de que se enamore de ese paraíso socialdemócrata y se quede por allí. Nos queda la esperanza, como dice Gistau, que sea un lector lento que se quede enganchado hasta Navidades y así no tenga más ocurrencias. A ver si la viuda publica ya la cuarta parte.  En la comida, alguien ha dicho que cambiará algo cuando las cajas se fusiones y los políticos de medio pelo con sueldos y dietas se reduzcan a la mitad. Cuando se les toque SU cartera, y sólo entonces, el sistema se puede tambalear un poquito. En la entrevista con Rodríguez Braun, entre on y off, llegamos a la conclusión de que la política es un atajo que no se puede permitir ningún liberal, que ha de estar siempre en frente. Por eso estoy esperando los estatutos de la peña antipeña. Por algo se empieza.

PD: Blasita ya está verde y blanca, como su bandera. Primero come papilla de verdura, y luego un yogur natural y el babero se le queda así como el trapillo de Blas Infante y yo, claro, me emociono, porque sé lo afortunados que somos al vivir en una tierra de prosperidad y libertad en la que siempre hay una panda que piensa por nosotros y se inventa las modernizaciones sucesivas que nos hacen imparables. Por ahora, la niña no pide ni agua. Pero espero que no pida tierra y libertad, porque la tierra seguro que tiene una cantidad de tramitaciones urbanísticas imposibles y la libertad es escasa y se paga cara. No la de los jornaleros que cortan el AVE, desde luego. Yo la quiero mucho y tengo esperanzas. Por ahora, que son seis meses ya.

Tags: larsson, zapatero

servido por martinidemar 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Erik

Erik dijo

Senora Martini del Mar,

Soy un sueco que estudia el espanol en Malaga. Me encanta. Sobre todo por el exotismo que da a la existencia diaria el calor. Hace un par de meses que sigo vuestro Blog. Me lo recomendaron como una buena practica para seguir diferentes claves del ingenio y la expresividad espanola, que es tan diferente del lenguaje casi unidimensional de los nordicos.

Creo que a usted le puede gustar mucho visitar Estocolmo. Es una ciudad unica en muchos aspectos. La llaman la Venecia del Norte. No es justo. Estocolmo es mucho mas profunda que Venecia. Sobre todo tiene mas misterio. Especialmente en Invierno. Si alguna vez va usted alla, me encantaria conocer su opinion.

Yo tampoco he logrado entusiasmarme con la famosa trilogia.

Tack!

1 Septiembre 2009 | 07:28 PM

Llamadme Ismael

Llamadme Ismael dijo

Saludos de rentrée a todos.

Que ZP lea a Larsson es lo que nos faltaba. Por supuesto que la novela es mala. Variones millones de lectores no pueden, nunca, tener razón. Ya tiene dicho desde hace tiempo Arcadi Espada que todos los males de ZP le vienen de ser, declaradamente, "un enfermo de literatura", cualidad, ciertamente, adorable en un adolescente y entretenida en un adulto, si no es muy cursi, pero contraindicada para presidentes del gobierno. El síntoma: negación de la realidad. El tratamiento: no se conoce.

Luego Rajoy sale con el bañador verde andando por la playa y uno comprende que no hay salvación. Los modelos de verano de Soraya y la Cospedal tampoco invitan a nada.

1 Septiembre 2009 | 10:40 PM

jamm

jamm dijo

El larson es el libro mas paseado por los sobacos ilustrados del verano. Te lo explico, una editorial compra por cinco duros una trilogía, el libro se vende bien y el autor muere, la editorial comprende que todos los libros que venda de mas son beneficios. Solución, una campaña de marketing y el fenómeno literario del año. Que pena ser tan borrego!.

Ya te lo dije hace muchos post, yo te los presto, no los compres.

1 Septiembre 2009 | 10:48 PM

Capitán Ahab

Capitán Ahab dijo

Ya lo dijo Dickens, el número de los malhechores no autoriza el crimen.

Más divertido ha sido hoy la Menestra de Sanidad en plan" Y se lo han creído matarilerilero". Si es que somos todos gilipollas, no solo sus votantes : http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Jimenez/responde/criticas...

Epidemia fantasma! : http://www.abc.es/20090902/sociedad-salud/medicos-epidemias-miedo...

2 Septiembre 2009 | 03:03 PM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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