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La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

2 Septiembre 2009

Sevilla y su síndrome

 

Erase un diputado al que un buen día pillaron diciendo a su jefe: "no te preocupes, que en dos tardes de economía, eso te lo explico yo". Fue un ministro de los discretos, lo que ya es decir mucho, porque decía poco, cosa que se agradece en estos tiempos de permanentes murmullos cutres políticos. El buen hombre, que tiene cara de simpático, pensó un día, subido a un árbol llamado guindo, que su jefe era de los listísimos, cosa que puede que siga siendo, pero de los listos, listos que pueden utilizar sus neuronas para el bien común, que de eso se trata. Empezó a escribir en el suplemento de negocios de El Mundo, muy cerca de la columna de Luis de Guindos, y resulta que se ha caído del guindo y que se ha dado cuenta de que aquellas dos tardes más vale recordarlas con una media sonrisa de melancolía inútil, porque en aquella escena, ahora él queda de lo más tierno. Intentar enseñarle economía a alguien que está enfermo de literatura, como dice Arcadi y recuerda Ismael. Cuando se ha hecho cómodo en una historia narrrativa, que dirán sus politólogos de cabecera, que habla de un país de pobres explotados por los ricos y no de clase media explotada por todos. En este contexto, nuestro diputado se nos marcha a la privada. Bueno, a una de esas consultoras que en el resto del mundo son serias, depende de los países, y que en España, sobre todo en Andalucía, viven de hacerle informes a la administración pública, con esa jerga insoportable de humo. En una situación parecida se debe de encontrar Manolo Pizarro, por cierto. Qué despilfarro el que comete el señor del bañador verde. Pizarro más que insinúa que no repite la experiencia de representar al pueblo pa ná, que se lo pasa muy bien con sus nietos y quién sabe si no envidia a Leopoldo Badía y sus bolos y best sellers, mientras él esta muy solo, chupando escaño, viendo como el PP deja pasar oportunidades de gol y se los mete en propia puerta. Después de saber lo de Sevilla he escuchado con mucha atención a Leire Pajín en la SER, como representante del clan influyente. Y casi me da algo, la verdad. En realidad, estaba conciliando, que consiste en planchar, escuchar la radio, beber el cafelito y hacerle monerías a Blasi, así que el riesgo era múltiple. Se me podía haber caído el café caliente en la cabecita pelona de la gorda Blasi, o directamente haber quemado el vestido comprado a Mustafá en la playa de los caños, o haberme dado con la plancha en la tripa para acabar con el michelín que es más o menos el método con el que quieren revivir estos el cadáver económico del país. No pasó nada de eso. Sólo que comprendí muy bien a Sevilla. Por cierto, ¿alguien vio la foto de la madre de Pajín, la concejal en Benidorm? Odio, odio, juzgar por las apariencias, pero, en fin, es como un chip que todos llevamos, inevitables. Claro, así la hija. Bueno, en realidad, la niña le ha salido estilosa. Es la esperanza que yo tengo con Blasi, por otra parte. Ya le he puesto los pendientes, le han dolido, para ver si se le queda esa cara tan interesante de infinita tristeza. Pero sólo de pose, claro.

 

Consulta meramente marujil, ya que estamos: ¿merece la pena comprarse la Thermomix?

servido por martinidemar 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jamm

jamm dijo

Los que de verdad van a disfrutar la termomix son tus amigos. A mi me encanta que una amiga (no se, ellos no se la compran) se compre la termomix, por que durante una época, antes de aburrirse de ella y arrinconarla donde mas estorbe en la cocina, nos regalan con unos magnificos platos del recetario. Creo que la termomix, es como el facebook, no eres nadie si no la tienes pero no lo usas para nada. Yo personalmente me he abierto una cuenta en el facebook y he pedido a los reyes una termomix, para mejorar mi vida social.

2 Septiembre 2009 | 08:04 PM

Compton-Williams

Compton-Williams dijo

Senora del Mar,

I am sending this comment from the Bodleian. It is in these august halls where this wonderful Blog of yours belongs. And all thanks to your Celtic gifts and virtues... ça va sans dire, Madame!

2 Septiembre 2009 | 08:34 PM

El navegante de la mar

El navegante de la mar dijo

Martini,

Tuve que zarpar en una noche de perros. Mar de Levante, resabiada, con mala leche. Menorca me gusta. Y sobre todo Ciudadela. Y Fornells para fondear. Lo mejor de la isla. Nada de la famosa influencia inglesa (Dios sea loado) en aquella jodida guerra en la que nos quitaron - forever - Gibraltar.

Los amarres malacitanos no tienen clase. Pero tienen morbo. Al final es lo que cuenta, Jefa.

2 Septiembre 2009 | 09:36 PM

Demetrio V

Demetrio V dijo

Amigo Navegante,

Nunca he estado en Gibraltar. Tampoco conozco a nadie de quel lugar.Pero durante tres siglos han sido gente con suerte. Si les comparamos con los vecinos del otro lado de la frontera...Guerras, pobreza, ignorancia, miedo al que manda y toda la mala leche institucionalizada del Levante que comentas.

3 Septiembre 2009 | 09:17 AM

Llamadme Ismael

Llamadme Ismael dijo

Martini, ¿odioso juzgar por las apariencias? ¡En las apariencias está todo! El perfil psicocultural, sociológico, la fiabilidad -todo. Pero hay que saber mirar. Ortega decía eso de que distinguir entre exterior e interior es una estupidez, porque el ser como que se transparenta en el parecer, es una emanación.

Y por eso, viendo los conjuntos de las consejeras, uno comprende que la corrupción política principia en la corrupción estética. Viendo a la Cospedal, uno entiende que no da más de sí. El bañador de Rajoy, otro tanto. Y así sucesivamente.

Adelante con las apariencias, ¡sin miedo!

3 Septiembre 2009 | 04:35 PM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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