La yanka del desasosiego
Odio, odio de verdad ser una pesimista. Es como mirarse en el espejo y darse cuenta de que no te gusta nada el tinte que has elegido, pero en la pelu puedes elegir y en la vida del español la decepción se te cuela sin permiso por todas las neuronas. El pesimismo, lo sé, no aporta nada y sólo anuncia la posibilidad de una derrota como resultado de una profecía autocumplidora. Pero, qué quieren, no veo motivos para estar alegre, más desde que acabo de hablar con un amigo que solía ser un entusiasta del futuro y me ha dicho que ojalá se pudiera marchar de aquí, rodeados de mezquindades y caspa por delante, detrás, un lado y otro, toda una yanka de desasosiego, comprobado hoy al escuchar a Pizarro hablar con el sentido común del que carecen los demás.. Yo incluso jugué el otro día la primi en Barbate, pensando que suele tocar en esos sitios, sólo para jugar al mejor juego, al más divertido, que consiste en fantasear con lo que haríamos: Pablito quiere un caballo sólo para acariciarlo y cepillarlo, porque le da miedo montar. Su padre y yo coincidimos en que pagaríamos del tirón la hipoteca y, en un par de años, cogeríamos otro sabático en Boston. O incluso dos, porque el bote era de 14 millones de euros. No tocó, claro. A Rosa le ha pasado lo mismo, se ha ido un fin de semana a Bruselas desde el valle del Guadalhorce, donde es razonablemente feliz, y quiere mudarse. Lo mejor de irnos lejos sería la posibilidad de echar de menos España, ahora que la echamos de más. Borja se ha quedado tres días en San Juan de Luz y ha pensado que podría vivir allí feliz, como de hecho lo hace mi hermano pequeño, encantado de haberse ido al norte, a pesar del clima, a pesar de todo lo demás. Le pasa a Elvira Lindo y a Muñoz Molina, capaz de escribir este fin de semana algo tan impecable como esto que nos recuerda, además, a Gila con cariño y sin nombrarlo. Pizarro ha contado que General Motors ha solucionado su suspensión de pagos en cinco semanas. Aquí, se tarda años. Esa es la diferencia.Y todavía hay quien se hace ilusiones y piensa que los Tata, a través de Bergé y de unas subvenciones, harán en Andalucía un coche eléctrico para Europa. Y España, perdiendo y dándonos toda una metáfora de lo que nos pasa. El partido frente a Turquía fue lamentable y la última jugada pudo hacer que empatáramos. Nos cayó un tapón y un error arbitral, pero eso no puede ocultar que el partido fue una mierda. Eso es lo que nos pasa. El Gobierno sigue empeñado en echarle la culpa de todo a los bancos americanos que nos machacaron, como si antes no estuviéramos jugando fatal. Y Chaves, entre vista lamentable en El PAís, dale que te pego con su economía sostenible del 30% de paro y las costas enladrilladas. Empieza a dar pena, si no fuera por su gran jeta,
Número uno intentaba votar en casa que no se iba a la playa. Número dos, zanjó rápidamente: "Pablito, esto no es democracia". Van aprendiendo. Blasi engullía una papilla. Ásí la tengo feliz y subvencionada, obsesionada sólo con un trapo.

Capitán Ahab dijo
El pesimismo es un estado natural cuando uno analiza las cosas que pasan en este país. Lo milagroso es la satisfacción y la felicidad. O quizás no tan milagroso: Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo. Sigmund Freud
14 Septiembre 2009 | 06:01 PM