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La Coctelera

Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

14 Septiembre 2009

La yanka del desasosiego

Odio, odio de verdad ser una pesimista. Es como mirarse en el espejo y darse cuenta de que no te gusta nada el tinte que has elegido, pero en la pelu puedes elegir y en la vida del español la decepción se te cuela sin permiso por todas las neuronas. El pesimismo, lo sé, no aporta nada y sólo anuncia la posibilidad de una derrota como resultado de una profecía autocumplidora. Pero, qué quieren, no veo motivos para estar alegre, más desde que acabo de hablar con un amigo que solía ser un entusiasta del futuro y me ha dicho que ojalá se pudiera marchar de aquí, rodeados de mezquindades y caspa por delante, detrás, un lado y otro, toda una yanka de desasosiego, comprobado hoy al escuchar a Pizarro hablar con el sentido común del que carecen los demás.. Yo incluso jugué el otro día la primi en Barbate, pensando que suele tocar en esos sitios, sólo para jugar al mejor juego, al más divertido, que consiste en fantasear con lo que haríamos: Pablito quiere un caballo sólo para acariciarlo y cepillarlo, porque le da miedo montar. Su padre y yo coincidimos en que pagaríamos del tirón la hipoteca y, en un par de años, cogeríamos otro sabático en Boston. O incluso dos, porque el bote era de 14 millones de euros. No tocó, claro. A Rosa le ha pasado lo mismo, se ha ido un fin de semana a Bruselas desde el valle del Guadalhorce, donde es razonablemente feliz, y quiere mudarse. Lo mejor de irnos lejos sería la posibilidad de echar de menos España, ahora que la echamos de más. Borja se ha quedado tres días en San Juan de Luz y ha pensado que podría vivir allí feliz, como de hecho lo hace mi hermano pequeño, encantado de haberse ido al norte, a pesar del clima, a pesar de todo lo demás. Le pasa a Elvira Lindo y a Muñoz Molina, capaz de escribir este fin de semana algo tan impecable como esto que nos recuerda, además, a Gila con cariño y sin nombrarlo. Pizarro ha contado que General Motors ha solucionado su suspensión de pagos en cinco semanas. Aquí, se tarda años. Esa es la diferencia.Y todavía hay quien se hace ilusiones y piensa que los Tata, a través de Bergé y de unas subvenciones, harán en Andalucía un coche eléctrico para Europa. Y España, perdiendo y dándonos toda una metáfora de lo que nos pasa. El partido frente a Turquía fue lamentable y la última jugada pudo hacer que empatáramos. Nos cayó un tapón y un error arbitral, pero eso no puede ocultar que el partido fue una mierda. Eso es lo que nos pasa. El Gobierno sigue empeñado en echarle la culpa de todo a los bancos americanos que nos machacaron, como si antes no estuviéramos jugando fatal. Y Chaves, entre vista lamentable en El PAís, dale que te pego con su economía sostenible del 30% de paro y las costas enladrilladas. Empieza a dar pena, si no fuera por su gran jeta,

Número uno intentaba votar en casa que no se iba a la playa. Número dos, zanjó rápidamente: "Pablito, esto no es democracia". Van aprendiendo. Blasi engullía una papilla. Ásí la tengo feliz y subvencionada, obsesionada sólo con un trapo.

servido por martinidemar 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Capitán Ahab

Capitán Ahab dijo

El pesimismo es un estado natural cuando uno analiza las cosas que pasan en este país. Lo milagroso es la satisfacción y la felicidad. O quizás no tan milagroso: Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo. Sigmund Freud

14 Septiembre 2009 | 06:01 PM

Demetrio V

Demetrio V dijo

Jefa,

TERRIBLE NOTICIA. El país de aquellos valientes que nos salvaron en le Battle of Britain de que en toda Europa hoy se hablara SÓLO alemán y nos tuviéramos que saludar brazo en alto, además de entonar el SIEG HEIL!, se hunde en la ciénaga de su decadencia.

No sólo por soltar Escocia al terrorista libio - no saben esas criaturas dónde se han metido con lo de las autonomías - también las ovejas y los tejedores que hacen posible las divinas chaquetas de Harris Tweed están en un peligro extremo. Parece que un mafioso (una especie de Madoff de la lana) se puede cargar una de las últimas cottage industries que quedaban en Europa.

Os iré contando detalles de la tragedia. Es espantoso. Me voy a tomar un blend... de tés, no un whisky. Scotland, I've had enough!

14 Septiembre 2009 | 06:37 PM

gintonic

gintonic dijo

Quien tenga tiempo, sólo un poco, debería leerse este artículo en el New Yorker http://www.newyorker.com/archive/2006/08/28/060828fa_fact2. Como dice quien me lo recomienda, es un ejemplo de buen periodismo, elaborado, por cierto, por una de las que investigó la vida de Nash. Podríamos organizar un debate sobre qué se puede aprender de este artículo. Por ejemplo, en otros sitios hay universidades que pujan por atraer talento a sus clases.

14 Septiembre 2009 | 07:02 PM

En el embarcadero

En el embarcadero dijo

Jefa Mart,

Tu post es como el árbol de Navidad que ponen las tres bellezonas/macizas de la Captiva Island irredenta. Lleno de goodies. Las 11 páginas del art del New Yorker valen su peso en platino o en Harris Tweed. Indispensable, Jefa Mart de España y de las Highlands. Gracias!

Demetrio V,

Tienes razón, buddy! Lo de Harris clama al cielo. Creo que el bestia que ha secuestrado esa industria ha reducido la gama de los tweeds a 4 colores. Para vomitar.

15 Septiembre 2009 | 12:35 AM

Kapur

Kapur dijo

Namaste, Grande Senora!

My apologies for a rather long absence. I would like to thank Senora for giving us a golden opportunity to read and enjoy the more than brilliant article from the New Yorker.

15 Septiembre 2009 | 09:48 AM

The non-trivial zero

The non-trivial zero dijo

Gintonic,

¡GRACIAS!

Anoche lo leí. Sólido y largo y sin un milimetro de prosa vacía e inútil. Lo sabía. Sólo en este blog pdría encontrar la famélica legión un oasis lleno de dátiles, agua y miel como el MANIFOLD DESTINY con el que te has adelantado a la NAVIDAD. (Embarcadero, muy de agradecer tus esfuerzos de acercar las tres beauties de Captiva a este jardín persa de la anti-merdellonez insurgente).

Hace meses que no me asomo al New Yorker. Si no es por ti, me lo hubiera perdido.

God bless you, !

15 Septiembre 2009 | 10:05 AM

callesierpes

callesierpes dijo

Con que odias se pesimista, entonces no has leido el artículo que publicó ayer en El Mundo (Andalucía) dando ideas para salir de la crisis. Todas las soluciones pasan con sacar dinero del bolsillo del personal. Pero no se cansan?.

15 Septiembre 2009 | 05:19 PM

yo

yo dijo

el miedo al agua, hace que debamos aprender a nadar .
el pesimismo..no en sí..
yo busco la verdad,la estadistica..en busqueda de soluciones+ + + + +

15 Septiembre 2009 | 05:26 PM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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