Esa plegaria atendida

Hoy es Santa Teresa y es de los pocos santos que tengo presente. No por la vice, por supuesto, y esa supuesta ironía que sonroja, ese creerse tan aguda como su mentón, tan retorcida como sus arrugas, capaz de dar puntazos como sus pelos hacia arriba. Tuve una abuela que atendía al nombre de Teresita y era de Ávila. Heredé sus ojos y un gusto que reprimo por los dulces. No está en mis genes, sin embargo, la afición a los tacones y a pintarme mucho, aunque todo es posible con la edad. El 15 de octubre, pues, lo asocio siempre a la abuela Teresita, que se murió antes de saber que en el Gobierno iba a haber otra abuela Teresita. Ella nunca maquilló su pasado, sólo se limitó a los mofletes y los labios. De hecho, cuando le pregunté por la guerra civil, aquel verano que les pilló en Avila, en la casa al lado del Mercado Grande, mirando a las murallas, me dijo que se lo había pasado muy bien, que habían tenido unos bailes muy divertidos en la peña. Su sucesora, sin embargo, ahora va de que su padre, que fue cargo, fue un reprimido por el franquismo. Odio los libros de autoayuda y esa frase de lo importante que es conocerse a sí mismo, cosa que no practico siguiendo los consejos de Camarón --"yo no sé quien soy, ni lo pretendiera", pero tampoco creo que se bueno enfundarse un pasado falso. El caso es que Santa Teresa me lleva a Capote y al peligro de las plegarias atendidas. Esta mañana, con el café, me ha llegado una tenue brisa fresca y me ha invadido el buen rollo. He pensado: ya está, ha llegado a mí una plegaria del imán de Damasco llevando la paz al mundo, tal y como ha pedido Zapatero. Pero he vuelto a Santa Teresa. Y me ha dado miedo que en un golpe de suerte con los dados del universo resulte que alguien o una energia atienda las plegarias de nuestro presidente. A todo esto, como una matraquilla, voy a repetir diariamente: Garmendia, dimisión. Se va a convertir en mi mantra.
A Blasita pude haberle puesto Teresita. De hecho, era deseo de su padre. Teresa, la marquesa. Así quiero que viva. Es más, Teresa, la duquesa. Como la Alba. A su aire. Y que se ponga un paraguas para las plegarias.

Erik dijo
Fru Martini,
Det är fantastik! Du kan ocksa talar pa Svenska!
15 Octubre 2009 | 11:45 AM