Benditos pensionistas
Hoy, cuando me he cruzado con un grupo del Imserso por la plaza de la Constitución, de fuerte acento gallego, he pensado: "Benditos sean". Y es que, según el que manda en la Seguridad Social, están siendo nuestra salvación, antes de estar en el cielo. Resulta que ellos ganan un poco más y casi todos tienen vivienda en propiedad, algo así como el 80%, porque no compraron en una burbuja que todo el mundo negó más de tres veces. Los que no la tienen en propiedad tendrán un alquiler de renta antigua que, para el caso, es lo mismo pero más emocionante, porque sobrevivirán al acoso de los dueños del bloque que, en algunos casos, dejarán de arreglar los ascensores y abrirán grifos o incluso contratarán a una familia de gitanos en la puerta de al lado. No me llamen racista, por favor. El tener un sueldo y una casa ha hecho, según este señor, que muchos estén volviendo al hogar calentito de papá y mamá, a los guisos de cuchara, a la barra de pan, al telediario, esa costumbre que vamos perdiendo. Y los fines de semana, los niños de la separación. O sea, que el hecho diferencial español, además del paro, es lo que antes era el colchón familiar y ahora, según este señor, es la posición privilegiada de los pensionistas, que con sus recetas rojas le compran el ibuprofeno a la hija en paro y con la regla.
PD: A Blasi le digo que siempre será bienvenida de vuelta, porque la familia hispana es una institución divertida. Al menos, la mía. Jamás nos aburrimos, con nuestros picos y valles. Cuando vuelva, coseremos manteles.

C + R dijo
¡Si, señora!
¡UN ABRAZO MUY FUERTE DE DOS JUBILATAS QUE TE ADMIRAN!
23 Octubre 2009 | 04:08 PM