Ferraris de ex ricos
Nunca me han gustado los ferraris. Me asustan cuando me pasan en la autopista de Marbella. Me molesta ese ruido que excede hasta el de la radial de la abogada combativa. No me gusta el rojo Ferrari y me horroriza ese azul eléctrico del que conduce Camps en la portada del periódico. Creo que de los italianos sólo me gustó el Alfa Romeo azul de mi abuelo y ahora me encanta el pequeño 500. Le tuvo cariño a un Fiat Bravo que nos salió muy bueno. Pero, así como nunca rechazaría un Porsche 911, sí lo haría con un ferrari o con un lamborghini. Pero a Camps le pega que le gusten. Lo peor de eso es que nos parezca noticiable un político en una convención de ferraris. Qué envidia de ingleses. Ayer, en la portada del Sunday Times estaba la investigadora médica que ha resultado estar detras de Belle de Jour, uno de los blogs más leidos del país. Por cierto, sus afirmaciones sobre por qué cogió el atajo de la prostitución dan para una mesa redonda de esas que apasionan a feministas, postfeministas y mujeres de toda índole. Habia que pasar muchas más horas detrás de la barra de un bar para pagar el alquiler de Londres. Pero vuelvo a Italia, ya que hay quien nos ve en un proceso grave de italianización, con nuestros césares horteras y superficiales. Los italianos siempre han pasado por elegantes pero a mí, por ejemplo, esos mocasines tan refinados me dan grima, comparados con unos ingleses picados y de cordones. La pregunta es ¿habría visitado Camps una concentración de Morgan? ¿Le habrían sacado en portada? ¿Habría dado vidilla en las tertulias? Miguel Arias Cañete creo que tiene más de uno de los ingleses y no pasa nada. Claro, está casado con una Domecq. Jerez. Valencia. Hay veces que los andaluces no nos valoramos lo suficiente. Y nos creemos, por ejemplo, que todos los bodegueros son señoritos analfabetos y, ahora que se ha celebrado el congreso de empresa familiar, conviene recordar que muchas de esas bodegas son de los pocos negocios que, en este país, han sabido pasar los avatares de las distintas generaciones. Les dio por los caballos, pero ninguno desbocado, como el de Ferrari. Qué curioso que nos deslicemos por la estética del nuevo rico cuando ya lo que somos es ex ricos, víctimas de unos políticos que sólo quieren fotos y no ideas. Para qué.
A Blasi le he dicho que el primer novio con coche que tenga tendrá que tenerlo viejo, tipo un dos caballos amarillo en el que yo me montaba, camino de una cala en Benalmádena. O aquel cariñoso mini cooper verde inglés, que dejaba a los conductores de BMW atónitos cuando se le pisaba en la salida de un semáforo. 50 años ha cumplido el mini. 40, Epi y Blas. A este paso, Esther y Rita están ya en la residencia de la tercera edad.

Porrompompero dijo
Ppético eso de Camps. ¡Qué asco! Nos salen así de merdellones y felices en plan Hola con su Ferrari Rocher. No es envidia, es la economía imbéciles.
16 Noviembre 2009 | 07:34 PM