Sin esperar nada a cambio

Este es el cuento de esta semana, aunque número dos puede que no lo escuche bien, porque le duele el oído y número uno está bien, gracias, pero tiene que escuchar los pitidos de la bronquiolitis de Blasita. Este, les cuento, se llama: No hay que esperar nada a cambio. Les digo que hace 20 años, un día volvíamos del cole, en la otra punta de Málaga y que, de repente, el cielo se puso negro, negro. "¿Se cayó sobre vuestras cabezas, mamá?", "Pues casi, hijo". Desde el final del Parque hasta la parada del Portillo de calle Córdoba, el agua nos llegó a la rodilla. Nosotros nos fuimos a dormir a casa de vuestra bisabuela. "¿Llamaste por el móvil a la abuela, mamá", me dice número uno. "No, hijo, no había móvil, y la abuela se quedó sin luz y sin teléfono". Los dos hospitales de Málaga estaban en la ciudad, así que había mamás embarazadas que no podían atravesar el río. Llamaron a un médico muy bueno, Adolfo, y le pidieron, desde la Junta, que se pusiera a atender partos en Santa Elena y a urgencias de embarazadas. Allí estuvo hasta que se restableció la comunicación con la ciudad y el Guadalhorce menguó hasta su tamaño normal. Atendieron decenas de partos. La clínica, luego, pasó la minuta a la Administración. Como lo hizo la retroexcavadora, por ejemplo. Nunca le pagaron. "¿Por qué lo hizo Adolfo, entonces, mamá, y la clínica?". Porque había gente que los necesitaba, hijos. "¿La Junta no les dio las gracias, mamá". No. "Pues es de mala educación", dice número dos. Pues sí. Pero hay que hacer lo que hay que hacer. La Reina de la conciencia, ¿os acordais?
Pd: A Blasi le digo que hay mujeres a las que Bibi no hace caso, como a la saharaui. Hoy hay concentración en las ciudades españolas a las siete. Blasi no puede ir, con sus bronquios atascados, pero con los ojillos me dice que le gustaría, aunque le da miedo encontrarse con un primo de Bardem. Pero que prefiere estar bucólica en casa, con un patito amarillo.

abogada bereber dijo
Dile a Blasita que si me siento capaz iré a la concentración de la sarahaui y dile que Bibiana no le hace caso porque muchos de sus colegas no les interesa nada solucionar este conflicto pues están de parte de Marruecos que es donde, quizas, tengan sus ahorros porque hicieron grandes viajes.
Dile que una vez traicioné la disciplina del Parlamento y con mucha estrategia organicé una mesa del referendum por el Sahara. Cuando el Jefe -si, el prodigo de los grandes viajes con su mujer-, vió aquéllo, dió instrucciones para que inmediatamente desmontaran la mesa electoral. Pero yo había conseguido que algunos de los diputados incluso el propio Presidenete del Parlamento hubieran votado a favor de la independencia del Sahara. Me convencí que hemos abandonado al pueblo sahararui por orden de la internacional socialista.
Lo que fuera ratificado porque en materia de Cooperación Internacional, en una reunión interna del grupo parlamentario que gobierna, el Sr. Zarrias dijera que la cooperación tenía como preferencia Marruecos pues en donde nuestros empresarios obtienen más beneficios por sus inversiones. Es decir, que el criterio no es la ayuda a los países que más lo necesiten, sino el rendimiento de los que han invertido en el país vecino.
Creo que Tanger se parece cada día más a Marbella. Todo lo contrario a lo que debió ser. Marbella parecerse al Tanger internacional que fuera.
Yo no conozco Marruecos. Prefiero ir antes a Turquia. Y, es que me da mucha grima encontrarme con Felipe González y el mundo arabe a la vez. Aunque me gustaría que me sobraran seis mil euros para comprarme un collar de esos que le hacen al expresidente.
17 Noviembre 2009 | 02:44 PM