Cuento de terror
Manolillo nunca quiso estudiar. No habia ambiente en su casa, ni en el barrio y no debió de dar con ningún profesor que le motivara. Sus padres eran unos currantes natos. Son. Él, de jovencillo, estuvo en Suiza trabajando, volvió y se hizo celador en Carlos Haya. Tiene mil achaques, pero ahí sigue. Ella, de Cañete la Real, como tantas muchachas de Málaga, entró a trabajar en una casa a los trece años --sí, estas cosas pasaban en este país, por eso me creo que la India no es tan distinta, cuando mi padre me cuenta cosas de su infancia-- y ha seguido cocinando, planchando y limpiando. Son dos hormiguitas y han conseguido ahorrar para vivir en una casa cerca del paseo marítimo donde ella es la única que no tiene asistenta. Que es. Pero Manolillo tenía querencia por el barrio antiguo y siempre buscó allí a sus amigos. Entró en la obra a trabajar, cerca de casa siempre, de los actimel que su madre le guardaba en la nevera. A mesa y mantel en casa, decidió comprarse un BMW con sus primeros sueldos y, como era tan bueno, su padre tuvo que sacar el suyo, humilde y viejo, de su plaza de garaje. Todo su afán, cuando llegó la crisis, era entrar en la basura. Ahora tiene contratos de meses sueltos. Gana 900 euros por barrer tres horas al día. Justo a la vuelta de las primeras vacaciones de sus padres, una semana en el hotel Fuerte Conil, gracias a una oferta de internet que consiguió una vecina, Manolillo les dijo que había dejado embarazada a la Tamara. Buena niña, muy buena, hija de dos yonquis, uno nunca supo de él y la otra se murió el año pasado. Vive con perros, con su abuela y con un tío transexual. Les plantearon a los padres de Manolillo la posibilidad de abortar, pero ellos dijeron que no. Ella, enseguida, lo dijo en la joyería donde trabajaba y el señor, con otra empleada de baja de maternidad, la despidió a unas semanas de poder cobrar el paro. Después del disgusto, vino la ilusión. Hasta esta semana. En la ecografía de la semana 20, en el Clínico, le dicen que el niño viene sin brazos. Se van llorando desconsolados al materno, donde, a la una de la tarde de un jueves, no hay nadie que pueda hacer una ecografía de alta resolución. Se gastan el dinero en la Gutemberg y allí tienen la desgracia de ver la malformación en 3D. Al día siguiente, al materno con un informe completo que aconseja el aborto. Pues resulta que no, que para eso hay que ir a Sevilla, a la única clínica concertada, Triana se llama, donde hacen eso. Andalucía imparable. En agosto publicamos que el concierto está en los tribunales de lo contencioso. Tamara tiene que ir el lunes y el miércoles. Le han dicho que no le pagan los gastos de transporte. Menos mal que es de Málaga y no de Almería.
Blasi no tiene ni idea de lo que le puede esperar en la vida, por supuesto y afortunadamente. Duerme de rosa en la cuna y su único disgusto, y apenas, es tomarse la dosis de Ventolín, que ni siquiera le pone nerviosa, como a tantos niños. Se rié mucho y espero que nunca se me olvide.

Karl-Heinz dijo
Junto con mi amiga Louise von Kluge , crítica de arte top en Der Spiegel, el semanario alemán, pienso que Chema Cobo es uno de los grandes pintores contemporáneos, world-wide. Si hay alguien que lo duda, aquí está el artículo del gran Antonio Soler en el diario SUR de hoy:
http://www.diariosur.es/prensa/20091122/opinion/inquietante-cobo-...
Somos afortunados de poder ver su obra en el CAC de Málaga. Ya he estado varias veces. Cada vez me gusta más.
22 Noviembre 2009 | 05:46 PM