Sin sol no soy nada
Estoy haciendo un ejercicio muy descorazonador: imaginar qué seríamos por aquí sin sol. Y, como la canción, sol, sin tí no soy nada. NADA. Imaginaos días, semanas, meses como los que llevamos. ¿Qué sería de nosotros? Los hoteles horrendos vacíos, porque quién va a querer alojarse allí sin poder dar un paseo por la playa, sin leer en la terraza al sol. Los habrá optimistas que digan, bueno, el PTA. Ja. ¿Qué empresa se instalará aquí con lluvia y mal tiempo¿ ¿Qué incentivos le ofrecemos? ¿El buen carácter? Eso se va con los rayos del sol. Aunque, a la larga, después de la miseria, sí que podríamos cambiar y hacernos muy productivos y estudiosos. Qué remedio. Pero mucho tendría que cambiar nuestro ADN. En fin. No me apetece nada imaginarme todo eso. Vuelve, sol, ten piedad, que lo vemos todo muy negro, pero sin tí es mucho peor. Jarrea en el jardín y en la tele los dos figuras dan lecciones de coherencia. Siguen igual. Ayer, mientras, en la FOX, donde ponían a parir a Obama, decían que EEUU tiene problemas parecidos a los de "Grecia y España". Así, en el mismo paquete.
Blasi mejora. Le digo que no tenga prisa en crecer y me hace caso, porque no intenta ni gatear ni andar. Le cuento los premiados por su día, el de Andalucía. Sigue sin haber ningún crítico. La disidencia no les cabe en la cabeza.
